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sábado, 16 de febrero de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
ISA Servicio informativo núm. 349
Ciudad de México, 13 de febrero de 2008
Servicio informativo núm. 349
Sumario:
I. Petróleo: paradojas de la historia, por Alejandro Encinas Rodríguez
II. Pemex sí, PEUSA no, por Laura Itzel Castillo
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PETRÓLEO: PARADOJAS DE LA HISTORIA
por Alejandro Encinas Rodríguez
(publicado en El Universal el 12 de febrero de 2008)
La transformación más importante que logró la Revolución Mexicana fue establecer en la Constitución de 1917 la propiedad de la nación sobre la tierra, el espacio aéreo, el subsuelo y las riquezas naturales.
Con esta medida se hizo prevalecer el interés público por encima del privado, lo que creó un severo conflicto con Estados Unidos y otros países que consideraron esta disposición como un atentado a sus intereses, lo que derivó en una controversia legal que demandaba la no retroactividad de la ley, lo que resultaba improcedente ya que la Constitución establecía un nuevo pacto social.
Los intereses extranjeros ejercieron enormes presiones para modificar el artículo 27 constitucional; sin embargo, el gobierno de Venustiano Carranza mantuvo la vigencia del nuevo pacto.
Años después, Álvaro Obregón firmó en secreto los deshonrosos Pactos de Bucareli, con los que, a cambio del reconocimiento de Estados Unidos a su gobierno —el que había sido negado a Carranza—, restableció los intereses extranjeros en la explotación del petróleo.
Con Lázaro Cárdenas se dio un paso definitivo para hacer valer el mandato constitucional y se expropian los bienes de las empresas extranjeras, las que impusieron un embargo económico y tecnológico que buscaba revertir la expropiación. De ahí surgen Petróleos Mexicanos y el Instituto Politécnico Nacional.
Hoy se pretende revertir esta situación. Bajo el argumento de que no se cuenta con la capacidad tecnológica y financiera para el aprovechamiento de los hidrocarburos, se busca promover, al igual que en los Pactos de Bucareli, una reforma legal que disfraza la apropiación privada de los hidrocarburos.
El intento de abrir Pemex al capital privado se enmarca en el deliberado debilitamiento de la empresa, su abandono presupuestal y la falta de inversión en sus subsidiarias, lo que ha provocado que nuestro país sea deficitario en gas natural y gasolinas a pesar de su riqueza petrolera. Pemex ha sido manejada bajo una lógica financiera que distrae los recursos económicos que genera y que le permitirían contar con inversión suficiente para su sano desarrollo.
La estrategia de priorizar las extracciones masivas de crudo para exportación, en vez de generar bienes con valor agregado, ha reducido las reservas probadas y beneficiado a nuestros compradores, a quienes se compra gasolinas a costos crecientes.
La ineficiencia de la onerosa burocracia de la empresa se ha encubierto en una alianza cómplice con uno de los sindicatos más corrupto del país.
Pese a ello y a los intentos por debilitar a la empresa, Pemex es la segunda empresa más rentable del mundo. De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y de la misma paraestatal, en 2006 los ingresos de Pemex superaron los 100 mil millones de dólares y sus utilidades, sin impuestos (72 mil 100 mdd), sólo fueron superadas en el ámbito mundial por la transnacional Exxon.
Pemex es la segunda surtidora de crudo a Estados Unidos y está considerada como la décima empresa integrada del mundo; la tercera en producción y la onceava en reservas de crudo; así como la treceava en producción de gas natural y capacidad de refinación.
Recientemente Pemex ha informado que sólo se ha explorado 25% del territorio geológicamente susceptible de almacenar hidrocarburos y que cuenta con más de 20 mil millones de barriles de crudo de reservas probables.
Nada justifica su privatización. Se necesita, sí, eficientar su operación y reducir el gasto corriente del gobierno para contar con recursos adicionales para inversión en el sector. Se requiere una administración austera y eficiente, erradicar la corrupción y democratizar la vida sindical.
Se debe reinvertir la renta petrolera en la empresa; sanear sus finanzas; impulsar su desarrollo tecnológico; ampliar su infraestructura de gasoductos y oleoductos; construir nuevas refinerías; y reactivar la petroquímica básica y secundaria.
Es inexplicable el intento de privatizar Pemex, a no ser que lo que prevalezca sea, además de renunciar a una visión estratégica de Estado, el pago de favores para obtener del extranjero y los poderes fácticos el reconocimiento que no se obtuvo en las urnas y entregar a particulares las enormes utilidades de Pemex tan necesarias para el desarrollo del país.
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PEMEX SÍ, PEUSA NO
por Laura Itzel Castillo
(publicado en El Gráfico el 13 de febrero de 2008)
El próximo 18 de marzo se celebra el 70 aniversario de la expropiación petrolera en medio de una fuerte presión para privatizar la industria energética y acabar finalmente con los restos que quedan de soberanía nacional.
Hace un año, en el acto oficialista del 69 aniversario, Felipe Calderón convocó a realizar un diagnóstico de la situación de Pemex y cínicamente llamó a “combatir” a fondo la corrupción. Al evento acudieron puros funcionarios íntegros: Carlos Romero Deschamps, secretario general del sindicato charro de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y Francisco Labastida Ochoa, presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Senadores, ambos protagonistas del Pemexgate en el que se desviaron mil 500 millones de pesos para la campaña presidencial de Labastida. Hay que recordar que el propio Calderón también es cómplice de los estragos a Pemex, pues fungió como secretario de Energía y como coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados en la 58 Legislatura que dejó impunes a Romero Deschamps y a Ricardo Aldana, otro finísimo líder.
Esto es sólo un ejemplo de la impunidad de que gozan quienes han usado a la industria petrolera como caja grande para enriquecerse al amparo del poder público. Ahí está también el español Juan Camilo Mouriño, quien ha sido beneficiario directo de esta práctica y de su muy cercana amistad con Calderón.
El apetito privatizador de la derecha parece no tener límites. Mediante trampas violan flagrantemente la Constitución para permitir que los extranjeros tengan injerencia directa en Pemex. Recientemente, el 7 de enero pasado, se otorgó un contrato de más de 4 mil millones de pesos por concepto de operación, mantenimiento y construcción de la infraestructura para la transportación de combustible en Tabasco, Veracruz, Chiapas y Oaxaca a la empresa EMS Energy Services México, que es subsidiaria de la firma estadounidense Energy Maintenance Services Group.
Estos acontecimientos me traen a la memoria que, desde los años 70, Heberto Castillo criticaba contundentemente la política petrolera del régimen de José López Portillo.
Desde el Partido Mexicano de los Trabajadores y como colaborador en Proceso y en El Universal lanzó la consigna: “Pemex sí, PEUSA no”. Hoy más que ayer este lema está vigente.
Durante décadas, los gobiernos entreguistas han tratado de acabar con Pemex y aún así sigue siendo sostén de nuestra economía. El petróleo es nuestro y debemos conservarlo.
Únete al Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo. La cita es el próximo domingo 24 de febrero a las 11 de la mañana en la Torre de Pemex, con Andrés Manuel López Obrador.
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EL USO DE ESTE SERVICIO DE NOTICIAS ES ABSOLUTAMENTE GRATUITO Y AMPLIAMENTE PERMITIDO. PEDIMOS SOLAMENTE QUE EN TODOS LOS CASOS SE CITE A Servicio de Noticias ISA COMO LA FUENTE INFORMATIVA ORIGINAL Y NOS REPORTEN A NUESTROS CORREOS ELECTRÓNICOS SU UTILIZACIÓN A FIN DE PODER EVALUAR EL ALCANCE DE ESTE ESFUERZO INFORMATIVO.
Servicio informativo núm. 349
Sumario:
I. Petróleo: paradojas de la historia, por Alejandro Encinas Rodríguez
II. Pemex sí, PEUSA no, por Laura Itzel Castillo
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PETRÓLEO: PARADOJAS DE LA HISTORIA
por Alejandro Encinas Rodríguez
(publicado en El Universal el 12 de febrero de 2008)
La transformación más importante que logró la Revolución Mexicana fue establecer en la Constitución de 1917 la propiedad de la nación sobre la tierra, el espacio aéreo, el subsuelo y las riquezas naturales.
Con esta medida se hizo prevalecer el interés público por encima del privado, lo que creó un severo conflicto con Estados Unidos y otros países que consideraron esta disposición como un atentado a sus intereses, lo que derivó en una controversia legal que demandaba la no retroactividad de la ley, lo que resultaba improcedente ya que la Constitución establecía un nuevo pacto social.
Los intereses extranjeros ejercieron enormes presiones para modificar el artículo 27 constitucional; sin embargo, el gobierno de Venustiano Carranza mantuvo la vigencia del nuevo pacto.
Años después, Álvaro Obregón firmó en secreto los deshonrosos Pactos de Bucareli, con los que, a cambio del reconocimiento de Estados Unidos a su gobierno —el que había sido negado a Carranza—, restableció los intereses extranjeros en la explotación del petróleo.
Con Lázaro Cárdenas se dio un paso definitivo para hacer valer el mandato constitucional y se expropian los bienes de las empresas extranjeras, las que impusieron un embargo económico y tecnológico que buscaba revertir la expropiación. De ahí surgen Petróleos Mexicanos y el Instituto Politécnico Nacional.
Hoy se pretende revertir esta situación. Bajo el argumento de que no se cuenta con la capacidad tecnológica y financiera para el aprovechamiento de los hidrocarburos, se busca promover, al igual que en los Pactos de Bucareli, una reforma legal que disfraza la apropiación privada de los hidrocarburos.
El intento de abrir Pemex al capital privado se enmarca en el deliberado debilitamiento de la empresa, su abandono presupuestal y la falta de inversión en sus subsidiarias, lo que ha provocado que nuestro país sea deficitario en gas natural y gasolinas a pesar de su riqueza petrolera. Pemex ha sido manejada bajo una lógica financiera que distrae los recursos económicos que genera y que le permitirían contar con inversión suficiente para su sano desarrollo.
La estrategia de priorizar las extracciones masivas de crudo para exportación, en vez de generar bienes con valor agregado, ha reducido las reservas probadas y beneficiado a nuestros compradores, a quienes se compra gasolinas a costos crecientes.
La ineficiencia de la onerosa burocracia de la empresa se ha encubierto en una alianza cómplice con uno de los sindicatos más corrupto del país.
Pese a ello y a los intentos por debilitar a la empresa, Pemex es la segunda empresa más rentable del mundo. De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y de la misma paraestatal, en 2006 los ingresos de Pemex superaron los 100 mil millones de dólares y sus utilidades, sin impuestos (72 mil 100 mdd), sólo fueron superadas en el ámbito mundial por la transnacional Exxon.
Pemex es la segunda surtidora de crudo a Estados Unidos y está considerada como la décima empresa integrada del mundo; la tercera en producción y la onceava en reservas de crudo; así como la treceava en producción de gas natural y capacidad de refinación.
Recientemente Pemex ha informado que sólo se ha explorado 25% del territorio geológicamente susceptible de almacenar hidrocarburos y que cuenta con más de 20 mil millones de barriles de crudo de reservas probables.
Nada justifica su privatización. Se necesita, sí, eficientar su operación y reducir el gasto corriente del gobierno para contar con recursos adicionales para inversión en el sector. Se requiere una administración austera y eficiente, erradicar la corrupción y democratizar la vida sindical.
Se debe reinvertir la renta petrolera en la empresa; sanear sus finanzas; impulsar su desarrollo tecnológico; ampliar su infraestructura de gasoductos y oleoductos; construir nuevas refinerías; y reactivar la petroquímica básica y secundaria.
Es inexplicable el intento de privatizar Pemex, a no ser que lo que prevalezca sea, además de renunciar a una visión estratégica de Estado, el pago de favores para obtener del extranjero y los poderes fácticos el reconocimiento que no se obtuvo en las urnas y entregar a particulares las enormes utilidades de Pemex tan necesarias para el desarrollo del país.
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PEMEX SÍ, PEUSA NO
por Laura Itzel Castillo
(publicado en El Gráfico el 13 de febrero de 2008)
El próximo 18 de marzo se celebra el 70 aniversario de la expropiación petrolera en medio de una fuerte presión para privatizar la industria energética y acabar finalmente con los restos que quedan de soberanía nacional.
Hace un año, en el acto oficialista del 69 aniversario, Felipe Calderón convocó a realizar un diagnóstico de la situación de Pemex y cínicamente llamó a “combatir” a fondo la corrupción. Al evento acudieron puros funcionarios íntegros: Carlos Romero Deschamps, secretario general del sindicato charro de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y Francisco Labastida Ochoa, presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Senadores, ambos protagonistas del Pemexgate en el que se desviaron mil 500 millones de pesos para la campaña presidencial de Labastida. Hay que recordar que el propio Calderón también es cómplice de los estragos a Pemex, pues fungió como secretario de Energía y como coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados en la 58 Legislatura que dejó impunes a Romero Deschamps y a Ricardo Aldana, otro finísimo líder.
Esto es sólo un ejemplo de la impunidad de que gozan quienes han usado a la industria petrolera como caja grande para enriquecerse al amparo del poder público. Ahí está también el español Juan Camilo Mouriño, quien ha sido beneficiario directo de esta práctica y de su muy cercana amistad con Calderón.
El apetito privatizador de la derecha parece no tener límites. Mediante trampas violan flagrantemente la Constitución para permitir que los extranjeros tengan injerencia directa en Pemex. Recientemente, el 7 de enero pasado, se otorgó un contrato de más de 4 mil millones de pesos por concepto de operación, mantenimiento y construcción de la infraestructura para la transportación de combustible en Tabasco, Veracruz, Chiapas y Oaxaca a la empresa EMS Energy Services México, que es subsidiaria de la firma estadounidense Energy Maintenance Services Group.
Estos acontecimientos me traen a la memoria que, desde los años 70, Heberto Castillo criticaba contundentemente la política petrolera del régimen de José López Portillo.
Desde el Partido Mexicano de los Trabajadores y como colaborador en Proceso y en El Universal lanzó la consigna: “Pemex sí, PEUSA no”. Hoy más que ayer este lema está vigente.
Durante décadas, los gobiernos entreguistas han tratado de acabar con Pemex y aún así sigue siendo sostén de nuestra economía. El petróleo es nuestro y debemos conservarlo.
Únete al Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo. La cita es el próximo domingo 24 de febrero a las 11 de la mañana en la Torre de Pemex, con Andrés Manuel López Obrador.
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EL USO DE ESTE SERVICIO DE NOTICIAS ES ABSOLUTAMENTE GRATUITO Y AMPLIAMENTE PERMITIDO. PEDIMOS SOLAMENTE QUE EN TODOS LOS CASOS SE CITE A Servicio de Noticias ISA COMO LA FUENTE INFORMATIVA ORIGINAL Y NOS REPORTEN A NUESTROS CORREOS ELECTRÓNICOS SU UTILIZACIÓN A FIN DE PODER EVALUAR EL ALCANCE DE ESTE ESFUERZO INFORMATIVO.
jueves, 12 de julio de 2007
EL EPR: CALDERON MONTA SU "11 DE SEPTIEMBRE"
EL EPR: CALDERON MONTA SU "11 DE SEPTIEMBRE"
PARA ENTENDER LA NOTICIA
Por Benjamín Castro
La Quema del Reichstag
EL EPR: CALDERON MONTA SU “11 DE SEPTIEMBRE”
A estas alturas es unánime la opinión de que el ataque terrorista del 11 se septiembre en Nueva York y Washington le sirvió a la administración de George W. Bush y Dick Cheney para justificar las guerras de Irak y de Afganistán y una serie de medidas tipo estado policiaco dentro de los Estados Unidos, incluyendo algunas reformas anticonstitucionales que le permiten espiar conversaciones telefónicas y arrestar personas sin derecho a un abogado y al llamado “proceso debido” o proceso legal. Eso además de un intento de imponer la doctrina de la “presidencia unitaria”, una teoría “refriteada” en la Universidad de Chicago en los últimas dos décadas pero creada originalmente por el teórico jurídico de la Alemania Nazi: Carl Schmitt. Esta doctrina consiste en la tesis de que en condiciones de “guerra” contra el narcotráfico o contra al terrorismo el presidente puede asumir todos los poderes y se convierte en juez, legislador y en jefe militar al mismo tiempo desplazando a los otros poderes.
Como lo advirtió Lyndon H. LaRouche desde el momento de la primera toma de posesión de George Bush a principios del 2000, su gobierno buscaría implementar una “quema del Reichstag” como la que armara Hermann Goering a beneficio del régimen de Adolfo Hitler a principios de 1933. Hitler, al igual que Bush, era un gobierno débil, sin apoyo popular y con una crisis financiera y económica enfrente. El recurso de la “Quema del Reichstag” consiste en armar una provocación para culpar de ella a la oposición y justificar su exterminio político y físico. Cuando el parlamento alemán se incendió, Hitler culpó a los comunistas y barrió con toda la oposición que fue encarcelada o asesinada. Ese es el modelo que los gobiernos derechistas buscan aplicar cada vez que se enfrentan a un colapso financiero o a una parálisis política, como la que tenemos en ciernes. Eso intentó Bush con su 11 de septiembre, una ataque terrorista, que –como lo explicó el propio LaRouche en el momento de suceder las cosas y estando el en un programa de radio en Utah ---esa operación solo podía armarse contando con capacidades logísticas y con la anuencia de una fuerza interna dentro del gobierno de los Estados Unidos o cuando menos con la cooperación y la ceguera voluntaria de los sistemas de inteligencia o una parte de estos.
Como antes en 1933 los nazis quemaron el Reichstag, en 2001 las mismas facciones sinarquistas provocaron algo similar en EU, utilizando el viejo truco del "terrorismo".
Ahora los sinarquistas en Mèxico quieren provocar el mismo shock que causaron con los anteriores actos mencionados.
En México el gobierno de Felipe Calderón conserva una “debilidad de origen”, es decir, es un gobierno impuesto por un aparato de estado y financiero que de todas formas no logró imponerlo plenamente y dejó muchas huellas y mucho tiradero que lo hacen cuestionable y hasta ilegitimo. Es legal pero ilegitimo. Cumple con los requisitos de la ley pero no convence.
Por si eso fuera poco, los poderes que impusieron a Calderón le encargaron una misión: Imponer a como diera lugar las reformas estructurales del FMI. Es decir privatizar el sector energético e imponer el peonaje en el ámbito laboral junto con una reforma fiscal para el saqueo. No ha podido hacerlo y el tiempo se le acaba. Además, el movimiento de repudio a su imposición no se detiene ni se desinfla y permanece vivo en cuando menos un 80%. Una “Quema del Reichstag” es algo que viene en los manuales de la derecha sinarquista que Calderón representa, manuales que leen también gente como el secretario de gobernación Francisco Ramírez Acuña y otros miembros del gabinete. Ese escenario intentaron con la famosa “guerra entre los cárteles” de la droga, con la cual Calderón trato de apuntalarse e imponer un estado policiaco, pero no convenció y no fue suficiente. Luego vino el “chinogate” en donde agencias de inteligencia le lanzan un torpedo a Calderón, un torpedo capaz de derribarlo.
Ahora se reactiva al EPR, un grupo armado cuya existencia no ha sido plenamente demostrada fuera del Internet, pero que lanza un supuesto ataque contra instalaciones de PEMEX en el área del centro y el bajío, precisamente la zona de dominio panista en donde, supuestamente también, ese grupo no tenía presencia hasta ahora. Lo suyo era la sierra de Guerrero o de Oaxaca, partes de Veracruz, o quizás en Michoacán pero nada más. Ahora ataca en Querétaro y en Guanajuato para provocar una escasez de gas en Guadalajara y abundantes lágrimas de cocodrilo del gobierno.
El autor es miembro del Movimiento Internacional del economista Lyndon H. LaRouche.
benjamincastro_1@hotmail.com
http://comiteslaborales.blogspot.com
www.larouchepac.com
PARA ENTENDER LA NOTICIA
Por Benjamín Castro
La Quema del Reichstag
EL EPR: CALDERON MONTA SU “11 DE SEPTIEMBRE”
A estas alturas es unánime la opinión de que el ataque terrorista del 11 se septiembre en Nueva York y Washington le sirvió a la administración de George W. Bush y Dick Cheney para justificar las guerras de Irak y de Afganistán y una serie de medidas tipo estado policiaco dentro de los Estados Unidos, incluyendo algunas reformas anticonstitucionales que le permiten espiar conversaciones telefónicas y arrestar personas sin derecho a un abogado y al llamado “proceso debido” o proceso legal. Eso además de un intento de imponer la doctrina de la “presidencia unitaria”, una teoría “refriteada” en la Universidad de Chicago en los últimas dos décadas pero creada originalmente por el teórico jurídico de la Alemania Nazi: Carl Schmitt. Esta doctrina consiste en la tesis de que en condiciones de “guerra” contra el narcotráfico o contra al terrorismo el presidente puede asumir todos los poderes y se convierte en juez, legislador y en jefe militar al mismo tiempo desplazando a los otros poderes.
Como lo advirtió Lyndon H. LaRouche desde el momento de la primera toma de posesión de George Bush a principios del 2000, su gobierno buscaría implementar una “quema del Reichstag” como la que armara Hermann Goering a beneficio del régimen de Adolfo Hitler a principios de 1933. Hitler, al igual que Bush, era un gobierno débil, sin apoyo popular y con una crisis financiera y económica enfrente. El recurso de la “Quema del Reichstag” consiste en armar una provocación para culpar de ella a la oposición y justificar su exterminio político y físico. Cuando el parlamento alemán se incendió, Hitler culpó a los comunistas y barrió con toda la oposición que fue encarcelada o asesinada. Ese es el modelo que los gobiernos derechistas buscan aplicar cada vez que se enfrentan a un colapso financiero o a una parálisis política, como la que tenemos en ciernes. Eso intentó Bush con su 11 de septiembre, una ataque terrorista, que –como lo explicó el propio LaRouche en el momento de suceder las cosas y estando el en un programa de radio en Utah ---esa operación solo podía armarse contando con capacidades logísticas y con la anuencia de una fuerza interna dentro del gobierno de los Estados Unidos o cuando menos con la cooperación y la ceguera voluntaria de los sistemas de inteligencia o una parte de estos.
Como antes en 1933 los nazis quemaron el Reichstag, en 2001 las mismas facciones sinarquistas provocaron algo similar en EU, utilizando el viejo truco del "terrorismo".
Ahora los sinarquistas en Mèxico quieren provocar el mismo shock que causaron con los anteriores actos mencionados.
En México el gobierno de Felipe Calderón conserva una “debilidad de origen”, es decir, es un gobierno impuesto por un aparato de estado y financiero que de todas formas no logró imponerlo plenamente y dejó muchas huellas y mucho tiradero que lo hacen cuestionable y hasta ilegitimo. Es legal pero ilegitimo. Cumple con los requisitos de la ley pero no convence.
Por si eso fuera poco, los poderes que impusieron a Calderón le encargaron una misión: Imponer a como diera lugar las reformas estructurales del FMI. Es decir privatizar el sector energético e imponer el peonaje en el ámbito laboral junto con una reforma fiscal para el saqueo. No ha podido hacerlo y el tiempo se le acaba. Además, el movimiento de repudio a su imposición no se detiene ni se desinfla y permanece vivo en cuando menos un 80%. Una “Quema del Reichstag” es algo que viene en los manuales de la derecha sinarquista que Calderón representa, manuales que leen también gente como el secretario de gobernación Francisco Ramírez Acuña y otros miembros del gabinete. Ese escenario intentaron con la famosa “guerra entre los cárteles” de la droga, con la cual Calderón trato de apuntalarse e imponer un estado policiaco, pero no convenció y no fue suficiente. Luego vino el “chinogate” en donde agencias de inteligencia le lanzan un torpedo a Calderón, un torpedo capaz de derribarlo.
Ahora se reactiva al EPR, un grupo armado cuya existencia no ha sido plenamente demostrada fuera del Internet, pero que lanza un supuesto ataque contra instalaciones de PEMEX en el área del centro y el bajío, precisamente la zona de dominio panista en donde, supuestamente también, ese grupo no tenía presencia hasta ahora. Lo suyo era la sierra de Guerrero o de Oaxaca, partes de Veracruz, o quizás en Michoacán pero nada más. Ahora ataca en Querétaro y en Guanajuato para provocar una escasez de gas en Guadalajara y abundantes lágrimas de cocodrilo del gobierno.
El autor es miembro del Movimiento Internacional del economista Lyndon H. LaRouche.
benjamincastro_1@hotmail.com
http://comiteslaborales.blogspot.com
www.larouchepac.com
Etiquetas:
ataque,
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