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domingo, 17 de mayo de 2009

El voto como la vía para el cambio


Arnaldo Córdova

Mientras los gobiernos derechistas (panistas, priístas y uno que otro llevado al poder por los votos de la izquierda) se revuelcan en el lodazal de la ineptitud, la imprevisión y la más rampante corrupción, el movimiento ciudadano lopezobradorista, por voz de su líder, refrenda que sigue fiel a la institucionalidad de la República, que respeta la legalidad, por la cual sigue dando mil batallas, y que sigue consciente de que el voto ciudadano es aún la vía para cambiar la vida pública. Mucho se han esforzado las derechas para hacer ver ante la opinión pública a López Obrador como un resentido y un subversor del orden institucional. Aquello de ¡Al diablo con sus instituciones! fue un regalo que no han desaprovechado en ningún momento.

El camino elegido por López Obrador para levantar y sostener este gran movimiento cívico está todo sustentado en la fidelidad a las instituciones y al derecho vigente en este país. La vía pacífica para transformar una sociedad injusta está siempre presente en sus discursos y, por supuesto, nadie podría esperar que él anduviera cachondeando a los políticos corruptos que nos gobiernan ni ocultando las pillerías de toda laya que redundan en la ruina de nuestra economía, de la moral pública e, incluso, de la salud de la sociedad, como se ha visto ahora. Por supuesto que, en este último respecto, dijo que había un mal del que se estaba dando una imagen exagerada y desinformada. No negó que el mal existiera, sólo dijo que ni los mismos gobernantes sabían de qué se trataba, lo que está siendo muy bien documentado aquí y en el extranjero.

El Peje anda en campaña (electoral). ¡Claro que sí!, como todos los políticos de México. Y eso, ¿qué tiene de indecente? Dijo también que sólo apoyará a los candidatos de izquierda que tengan el consenso de todas las fuerzas políticas de ese signo y, cuando no, únicamente a quienes se identifican con el movimiento cívico que él encabeza. Sólo para los chuchos, que ya no saben dónde meter la cabeza o cómo atacar, siempre a mansalva, como es su estilo, eso puede ser reprobable. Quién sabe por qué ellos siempre le reprochan al líder el que en unos casos apoye a unos candidatos que no son del PRD (porque los de este partido son chuchos), mientras en otros apoya a candidatos del PRD (que no son de ese grupo). ¿Cómo pueden esperar que apoye a quienes antes lo descalificaron y que hoy son candidatos?

López Obrador llamó desde el inicio a la unidad de la izquierda en el ya muerto Frente Amplio Progresista. Fueron los chuchos los que se rajaron y pretendieron echar de la coalición al PT y a Convergencia. Todavía se recuerda la propuesta de Carlos Navarrete que planteaba la fusión de todos en el PRD. Un lindo modo de devorar a los pequeños. El Peje no iba a aceptar semejante patraña, sobre todo cuando esos partidos habían mostrado mayor fidelidad y solidaridad con el movimiento ciudadano. Esperaron el desenlace en las elecciones internas del PRD en el DF. No sólo perdieron. Fueron barridos. Y éste era uno de sus principales reductos. Arce y Círigo todavía andan dolientes, sin poder entender lo que les pasó. Que sus contrarios les hayan jugado con sus propias mañas no exonera su soberbia ni su estupidez política.

A toda esa tribu, que quiere ser la izquierda moderna, sólo le queda gozarse el botín que las instituciones electorales han puesto en sus manos hasta que los verdaderos perredistas puedan reconquistar su partido. López Obrador va a apoyar electoralmente a la verdadera izquierda y no a los traidores y éstos ya saben que están perdidos. El movimiento cívico se está educando electoralmente, está aprendiendo lo que puede y debe hacer. En su inmensa mayoría, sus integrantes no forman filas en ningún partido, pero su líder los ha convencido de que deben actuar electoralmente y, sobre todo, de que su voto es muy valioso, a pesar de los vicios del sistema y a pesar de las trampas que la derecha ha sembrado en un proceso que debería ser legal y apegado a la Constitución. Ellos ya saben a quién darán su voto y, lo más importante, ya no desconfían, ni menos, reniegan, de su calidad de ciudadanos.

La consigna, tan clara como el agua limpia, es: las elecciones son también la causa del pueblo en movimiento, porque aunque los dados estén cargados, las cartas estén marcadas y se tengan que padecer traiciones, la vía para cambiar la vida pública del país sigue siendo el voto de los ciudadanos y todos los integrantes del movimiento cívico son, antes que nada, ciudadanos responsables del destino de su nación. Eso lo dijo el Peje el sábado 9 de mayo en Nacajuca. Y reivindicó la fuerza de su movimiento: hay millones en todo el país; algunos despiertan antes, otros después, pero en la historia de México nunca hubo tanta gente consciente de la necesidad de un cambio.

Cuando se observa en los espots de los chuchos las tonterías que difunden, poniendo a dialogar al mayor de ellos con una niña, uno no puede por menos de pensar que la ordinariez más ramplona e ignara se ha apoderado de la dirección de un gran partido que ha experimentado un destino de verdad ingrato. Su actitud ante la campaña perredista en el DF lo demuestra todo. En un desplegado publicado el 11 del corriente mes, Manuel Oropeza, secretario del partido en la entidad, denuncia la felonía de los chuchos al bombardear sin tino ni destino la campaña de los perredistas defeños. Pero no los acusa de nada, simplemente los invita a que se sienten a discutir por qué hacen lo que están haciendo: la inequidad en la distribución de tiempos en radio y televisión; aclarar por qué no se han transmitido los mensajes del PRD-DF; también los motivos por los cuales se niega la representación del partido en la Comisión de Radio y Televisión del IFE. Sólo eso.

Se ha llegado al exceso de pedir que se haga una encuesta en el DF para saber de la real representatividad del Peje entre la ciudadanía del DF. El PRD de la capital rechazó por estúpida esa pretensión. ¿Quieren saber cuál es la verdadera popularidad de López Obrador en el DF? ¿Por qué no se acercan a alguna de las grandes concentraciones que se hacen en la capital para que vean qué piensan los defeños del líder tabasqueño? Por supuesto que no lo hacen porque saben que sólo cosecharían el repudio generalizado. El gobierno panista y los priístas tienen con qué combatir al movimiento cívico. Me pregunto qué es lo que tienen los traidores internos para siquiera intentarlo como lo andan haciendo.

domingo, 14 de diciembre de 2008

La barbarie de la pena de muerte

La Jornada


Arnaldo Córdova

La barbarie de la pena de muerte

Creo que una verdadera tragedia de la ciencia del derecho penal ha sido siempre el nunca haber logrado una definición verdaderamente universal, convincente, libre de prejuicios sociales y resabios de barbarismos atávicos, de lo que es y debe ser la pena, vale decir, la sanción que se aplica en la comisión de ilícitos de toda índole. La misma palabra siempre suena a algo que en el derecho contemporáneo resulta inadmisible: castigo, venganza, exclusión, confinamiento, aniquilamiento. No hay manual o tratado en la materia en el que no se nos diga que la pena no es sólo sanción, sino un modo de prevenir el delito y regenerar los tejidos dañados en el seno de la convivencia social.

En este punto, no tiene remedio, siempre habrá que recordar al gran fundador de la ciencia del derecho penal moderno, el gran jurista y filósofo del derecho italiano del siglo XVIII, Cesare Beccaria. Fue un enemigo feroz de la pena de muerte y del concepto de la pena como castigo o venganza. Su doctrina se puede resumir en unas cuantas palabras: si la ley es fruto del contrato que los hombres tienen para organizar su sociedad, del consenso popular (él era un contractualista convencido), y es elaborada por los representantes populares, entonces es inadmisible que la pena sea considerada como venganza de la sociedad. El delito es como una enfermedad en el cuerpo social: no se le sana amputándolo.

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domingo, 14 de septiembre de 2008

La lucha interna en el PRD

Arnaldo Córdova

La lucha interna en el PRD

En recuerdo de Pepe Zamarripa

Hubo un tiempo, ya lejano, en el que el concepto de lucha interna en la vieja izquierda comunista y partidista llegó a tener una gran altura conceptual. Desde los tiempos de Lenin significó debate de ideas, de grandes ideas, como las del partido que se debía tener o el régimen social y político que se proponía a la sociedad. Luego se convirtió en simple lucha por el poder interno. Cuando yo ingresé al Partido Comunista Mexicano, en 1956, el tema estaba en su apogeo, como lucha por la dirección del partido.

Durante muchos años presencié la discusión en torno a la lucha interna, hasta que abandoné el Partido, 10 años después. A final de cuentas, todo resultaba en un simple reacomodo de poderes internos. Cuando se fundó el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), el tema desapareció y, en consonancia con los tiempos de la reforma política, sólo se habló de unificar a todas las fuerzas de izquierda. Ahora, en el PRD, el concepto vuelve a escena, sólo que muy degradado, sólo para ser de nuevo lucha por el poder interno.

Tal y como casi todo mundo lo ve, el PRD pareciera un partido sin futuro, deshilachado, polarizado, dividido sin remedio y, en todo caso, perdedor. Se trata de un partido que ostenta tener un padrón de más de tres millones y medio de afiliados. En mis viajes por el país a propósito de mis participaciones en los foros y debates sobre la cuestión petrolera, a los que me han invitado todo tipo de organizaciones e instituciones académicas, siempre me encuentro con muchísimos perredistas. Cuando yo les pregunto si son de Nueva Izquierda o de Izquierda Unida, la respuesta puntual es: somos lópezobradoristas.


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viernes, 27 de junio de 2008

Defensa del Petróleo - Actividades


Foro Abierto

"PETRÓLEO PARA PRINCIPIANTES"

O

TODO QUE SIEMPRE QUISISTE SABER Y NO TE ATREVISTE PREGUNTAR.

Encuentro de los expertos con el público sobre la reforma de Pemex, que el Grupo Farándula llevará a cabo en el salón Los Ángeles los sábados 28 de junio y 5 de julio a partir de las 12 horas.

En el foro del 28 está confirmada la participación de Carlos Monsiváis, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova y Antonio Gershenson. La actriz Dolores Heredia será la moderadora. En www.farandula.org.mx podrá consultar los materiales y actos que hemos producido, así como la lista de los integrantes del grupo y el cartel animado que el diseñador Alejandro Magallanes realizó y donó para la causa del foro.

Alejandra Liceaga, Julieta Egurrola y 198 firmas más

miércoles, 4 de junio de 2008

Cïrculo de Estudios Coapa


CONFERENCIA

"LA CONSTITUCIÓN

Y LA REFORMA ENERGÉTICA "

PONENCIA EN EL SEGUNDO DEBATE EN EL SENADO

impartida por el

Dr. Arnaldo Córdova

Jueves 5 de Junio 19:00 hrs.

Auditorio JOSÉ MARIA MORELOS Y PAVON.
Av. Canal de Miramontes
no. 3755 esquina Cárcamo
(antes de la glorieta de Vaqueritos),
Subdelegación Villa Coapa (junto al Registro Civil)

ENTRADA LIBRE circulocoapa@gmail.com


domingo, 25 de mayo de 2008

EL DEBATE CONSTITUCIONAL


Arnaldo Córdova
El debate constitucional

En los recientes foros sobre la constitucionalidad de las iniciativas petroleras hubo, puede decirse, un poco de todo. Pero quedó claro que desde el principio se dio una polarización entre quienes defienden la constitucionalidad de tales iniciativas y quienes acusan su inconstitucionalidad (o, más a menudo, su anticonstitucionalidad). Eso era inevitable, pues de eso se trataba. Pero fue un debate rico en materias (y también en ocurrencias).

En mi caso particular, aunque reconozco que en todas las notas periodísticas se reseñó en general lo que dije, también se puso el acento en mis malos modos de discutir (a Arturo Cano, de La Jornada, le parecí un “maestro regañón de sus alumnos”). Quiero pedir disculpas desde aquí a quien se haya sentido ofendido; pero entiendo que no íbamos a una fiesta ni a tomar el té.Leer mas

APAGA LA TELEVISION, NO PERMITAS QUE ASESINEN TU MENTE E INFORMATE EN LOS MEDIOS ALTERNATIVOS.

martes, 20 de mayo de 2008

lunes, 7 de abril de 2008

¿Cuál diagnóstico?

Arnaldo Córdova

¿Cuál diagnóstico?

El Diagnóstico: situación de Pemex, que la Secretaría de Energía y Pemex entregaron a los grupos parlamentarios el pasado fin de semana, tiene la muy notable peculiaridad de que no diagnostica nada, se limita a señalar algunas dolencias de la empresa nacional, se atreve a sugerir que su régimen fiscal sea modificado y, lo peor de todo, no nos proporciona información que nuestros expertos no nos hubieran ya dado antes. Un diagnóstico es la calificación experta de una enfermedad, que sugiere, por sí misma, el tratamiento. Todo el que se tome el trabajo de leer las 128 páginas del documento, verá que no hay tal.
Estoy ansioso de que nuestros economistas y expertos petroleros desnuden la inanidad del documento en lo que se refiere a cuestiones técnicas de exploración, extracción, refinación y otras materias de las que yo no me ocupo. Quiero enfocarme en el problema fiscal de Pemex, en el que hizo énfasis la secretaria Kessel. Ella reitera lo que ya el documento dice, que la empresa necesita más recursos y sugiere que el régimen fiscal necesita modificarse. Pero el documento repite la misma historia: Pemex no tiene recursos y los debe buscar asociándose con otros. Ya sabemos lo que eso quiere decir.
Según el documento, cosa que Pemex ya había informado, sus ingresos en 2007 fueron de 104.5 mil millones de dólares. El que quiera, que haga la conversión correcta, pero estamos hablando de una suma cercana al billón 150 mil millones de pesos (al tipo de cambio de ese año). El documento no dice una palabra de adónde fue a parar ese dinero. Contrasta con los alegatos oficiales de que Pemex no tiene dinero. Se ha dicho también que para llevar a cabo lo proyectos que se tienen se requeriría algo así como 100 mil millones de dólares. Por lo que puede verse, la empresa sí tiene ese dinero y no tiene necesidad de pedirlo a otros, ni en crédito ni asociándose.
Hubo una época no lejana en que a la empresa se la sangraba todavía más que ahora. Entonces, recuerdo que se le quitaba 81 por ciento de sus ingresos brutos, nada más por derechos sobre el subsuelo y su superficie. Ahora, los diferentes derechos que antes había se han unificado en uno solo: “derecho ordinario sobre hidrocarburos”, que en cuatro años será de 71.5 por ciento del producto extraído (petróleo o gas). Hoy sigue pagando más de 74 por ciento. Pero sigue perdiendo de su ingreso bruto más de 90 por ciento. La sangría despiadada continúa. Eso lo puede ver cualquier curioso en el capítulo XII (hidrocarburos) de la llamada Ley Federal de Derechos.
El que tenga tiempo de revisar con cuidado el dichoso diagnóstico podrá ver desfilar la enorme cantidad de marrullerías que la Sener y Pemex nos deslizan para hacernos creer que la empresa está quebrada. El documento se la pasa tratando de convencernos de que no hay dinero para los proyectos que Pemex necesita y hay que buscarlos con otros. Además, la empresa tiene que enfrentar obligaciones colosales que la lastran e impiden su crecimiento.
Por ejemplo, tiene que pagar salarios descomunales y pensiones y jubilaciones que crecen continuamente, lo que se llama, eufemísticamente, “reserva laboral no fondeada”. Se calcula en 520.8 mil millones de pesos. No se dice cuánto se eroga actualmente en salarios. Sólo se sugiere, pero no se dice claramente, lo que costará el total de la fuerza laboral asalariada (una proyección absurda y fuera de lugar). Sí se apunta, empero, que en 2007, en pensionados (75 mil) se pagaron 16 mil 748 millones. Aparte de que no se informa nada acerca de los exorbitantes sueldos que deben ganar los cerca de 20 mil ejecutivos y empleados de confianza, ni de lo que ganan realmente los asalariados de base o eventuales.
Kessel y Reyes Heroles se escandalizan por el hecho de que Pemex ha tenido que desarrollar sus muy pocos y miserables proyectos con créditos que le salen costando enormidades y claman porque a la empresa se le dote de recursos propios. ¿De dónde, si el producto de la venta de hidrocarburos anda perdido eternamente? Quieren una reforma fiscal, quieren que Pemex reciba una mayor cantidad de su producto. Pero cuando proponen medidas concretas, nos dicen que el dinero que no se tiene hay que buscarlo fuera. Hasta me dio la impresión de que no están de acuerdo con el régimen usurario de los llamados “Pidiregas”. El camino, para ellos, es la asociación con otros.
Teóricamente, a Pemex debería corresponderle el precio de los hidrocarburos vendidos del que Hacienda no le despoja. En 2007 le debieron haber quedado algo así como 10 mil millones de dólares, pero no. Lo que recibe no es el producto real de su venta sino la cantidad que el presupuesto le asigna previamente y que va tan sólo un poco arriba de 40 dólares por barril. Sus deducciones fiscales son ridículas y ya están fijadas de antemano en la ley y el presupuesto. Resulta que Pemex recibe sólo lo que el presupuesto le asignó. Lo que le corresponde, en realidad, es mucho más y es suyo, sólo que no puede usarlo. ¿Adónde va a parar ese dinero?
¿Y la iniciativa de reforma energética? Ahora el senador Creel nos anuncia que serán las bancadas parlamentarias del PAN las encargadas de elaborarla y no el Poder Ejecutivo. ¡Esto ya es un sainete! El PRI sigue exigiendo que el presidente mande su iniciativa. ¿Qué lo detiene? Sencillo: no es que no sepa qué quiere hacer, más bien quiere que acabemos de aceptar su tesis de que, como Pemex no tiene dinero, hay que ir a buscarlo afuera. ¿Están de acuerdo los priístas en ello? ¿Por qué no lo dicen? Tan sencilla que sería la cosa: ¿por qué no se le cobra a Pemex un impuesto por arriba del fiscal, puesto que es la mayor y más productiva empresa, y lo demás se le deja para que resuelva sus problemas laborales, de inversión y de promoción de la investigación petrolera que está abandonada desde hace decenios y, también, para que pueda comprar en el mercado internacional la tecnología que requiere y que no pueda desarrollar por sí sola, sin tener que asociarse con nadie que no le convenga? ¿Es mucho pedir? Por lo menos, está dentro de la letra y el espíritu de la Constitución.

martes, 1 de abril de 2008

El PRD hoy y Cárdenas

El PRD hoy y Cárdenas

Arnaldo Córdova




Cuando leí la carta de Cuauhtémoc Cárdenas a los miembros del PRD, del 21 de marzo, no sabía si llorar o reír. Debo decir que yo tengo una relación de amistad con Cárdenas desde hace más de cuatro décadas. Siempre nos hemos tratado con afecto, pero nunca hemos coincidido políticamente. Yo jamás estuve de acuerdo con sus métodos de dirección del partido y se lo hice saber desde el principio (en los días del Primer Congreso, cuando publiqué un artículo, “El PRD ante su Primer Congreso”, Unomásuno, 16/11/1990, criticando el modo en el que estaba conduciendo a nuestra organización). Él siempre lo supo y debo decir que siempre me dijo que estaba en mi derecho, a diferencia de sus allegados, que veían en mí a un traidor o a un agente del salinismo.

En aquel artículo, de hace casi 18 años, yo señalaba el derrotero desastroso al que Cárdenas nos estaba conduciendo: sus primeros seguidores eran antiguos colegas suyos priístas que no tenían ni la más remota experiencia partidaria, como no fuera la de funcionarios; le pudieron haber ayudado los cuadros que aportaba la dirigencia partidista de la vieja izquierda; él prefirió dar prioridad a los cuadros que venían de la izquierda grupuscular (en especial, trotskistas, cívicos y antiguos guerrilleros). Por la diversidad de componentes del nuevo partido, todos discutíamos sobre las “corrientes de opinión”. Yo advertía que no podía haber tales, sino grupos de interés que coparían la vida interna del partido.

Desde entonces, se ha desarrollado el PRD como lo que es hoy: ese engendro de grupillos mafiosos que no tienen otro interés que el suyo y que contienden ferozmente por el poder interno, como hoy lo estamos viendo. Cárdenas está horrorizado. Ya en otras ocasiones se lo he dicho: eso que es hoy el PRD es, exactamente y en primer lugar, obra suya y de nadie más. Él fue quien legitimó las “corrientes”, excluyendo a todos los que no estaban de acuerdo con su modo de dirigir al partido. Jesús Ortega era uno de sus allegados, también Rosalbina Garabito, que luego empezó a despotricar en su contra. Y tantos otros desencantados que perdieron su favor.

Ciertamente, lo que hemos visto en estos días en el PRD es vergonzoso y nadie podría justificarlo. Todos los grupillos de poder que hoy se hacen pedazos por su dirigencia se formaron en los primeros tiempos del liderazgo de Cárdenas y no sé si con su bendición. Recuerdo que uno de esos primeros grupos fue el de Camilo Valenzuela. Conservo entre mis papeles una circular en la que llama a “tomar el poder interno del partido”. Un día, socarronamente, Camilo me pidió copia de su escrito porque ya no lo recordaba. A Graco Ramírez lo recuerdo desde el principio como uno de los favoritos. También a Adolfo Gilly y a Ricardo Pascoe. Muchos de ellos ya no están en el escenario, pero los que están, están desde entonces.

Cárdenas lamenta las porquerías que hoy se han dado en el PRD. Yo podría documentarle, desde la fundación del partido, que esas porquerías se han dado siempre, que se le advirtió (yo se lo advertí) y que él nunca lo consideró. Sólo lo hace ahora. ¡Curioso! La prensa derechista de todo el país y, en especial, los medios electrónicos monopólicos, así como algunas almas buenas que quisieran un PRD con traje de gala, están en su agosto con el “cochinero” de ese partido, como si en los demás no se dieran tales obscenidades. Lo peor de todo: se está presentando como si fuera una oscura y sucia maquinación de López Obrador y su “hechura”, Alejandro Encinas. Cárdenas ahora viene a condenarlos a todos, pero el dardo está dirigido al corazón del que llamamos gobierno legítimo.

Ya desde la campaña electoral de 2006 me sorprendió cada día la posición en extremo ambigua de Cárdenas. Ahora, me deja anonadado. No me cabe la menor duda de que para muchísimos perredistas Cárdenas es una figura venerada. Yo sé que sin él ni su persistente lucha jamás habríamos tenido ese gran partido de izquierda por el que ahora luchamos, así esté lleno de granujas sin estilo y sin ética. Lo que me pregunto es, ¿por qué hasta hoy? Lo que propone, para limpiar ese innombrable establo de Augías que es el PRD, es nada menos que desaparecer todos sus órganos de dirección y nombrar un presidente interino que, al estilo de los dictadores de la antigua Roma, tenga poder suficiente para recrear otro partido.

Con la autoridad de “líder moral” de que está investido (yo no acabo de saber por quién), Cárdenas ha descalificado las elecciones internas del PRD y propone anularlas. ¡Todo está podrido, hay que echarlo todo a la basura! Leonel Cota le ha respondido bien: el ingeniero no tiene autoridad alguna para descalificar nuestros procesos internos. Arturo Núñez está equivocado: no se trata de una componenda “política”. El partido debe limpiar su elección interna, seguir los procedimientos estatutarios y legales y, si es el caso, debe someterse a la autoridad superior en la materia, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Cárdenas dice que eso sería confesar que no somos capaces de resolver nuestros propios problemas. ¿Cómo afirma eso si ya nos ha dicho que somos una partida de rufianes sin remedio? Somos un partido legal, por si él no lo sabe.

Los seguidores más solícitos de Cárdenas en otros tiempos fueron los hoy llamados Chuchos, fueron también los primeros que lo repudiaron. Entonces recurrieron a mí, porque sabían que yo siempre había sido crítico de Cuauhtémoc. Me dieron un puesto honorífico en una revista que publicaron por unos meses. Luego me soltaron. Leo todos los reportes de provincia sobre las elecciones perredistas y llevo la cuenta. De los incidentes penosos en los que hemos caído (fraudes, agresiones verbales y físicas) un muy buen 80 por ciento de los mismos se debe a los seguidores de Ortega. En el DF no han podido hacer nada de lo que hicieron en provincia y, lo impensable, han perdido su bastión más corrupto e impenetrable, Iztapalapa.