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lunes, 29 de septiembre de 2008

ISA Servicio informativo núm. 529

Ciudad de México, 29 de septiembre de 2008
Servicio informativo núm. 529

http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com

Sumario:

I. Una expresión visible del neoliberalismo, que contribuye a profundizar la destrucción del tejido social es el narcotráfico, afirman intelectuales

II. 27 de septiembre de 1960, fecha fundacional del México moderno: declaración de organizaciones sindicales y sociales

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UNA EXPRESIÓN VISIBLE DEL NEOLIBERALISMO, QUE CONTRIBUYE A PROFUNDIZAR LA DESTRUCCIÓN DEL TEJIDO SOCIAL ES EL NARCOTRÁFICO, AFIRMAN INTELECTUALES

Carta del Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo, a la cual dio lectura el actor Jorge Zárate, durante la Asamblea Informativa del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, en el Zócalo de la Ciudad de México, el 29 de septiembre de 2008

A la opinión pública:

Al pueblo de México:

En la cadena incesante de asesinatos que suelen incluir la tortura de las víctimas, las granadas arrojadas a la multitud festiva en Morelia son el hecho que concentra y potencia el horror desatado por la delincuencia organizada. El atentado terrorista ha unido en el repudio a la sociedad entera. A los familiares y amigos de las víctimas de este crimen monstruoso, a la gente de Morelia y del estado de Michoacán, nuestra solidaridad.

También otro acto de violencia nos atañe particularmente: el asesinato de Fonseca, el conductor de un programa radiofónico en Villahermosa, ejecutado cuando ponía mantas de consignas contra el narcotráfico.

El mensaje es nítido: el Estado es de ustedes pero la facultad de segar vidas al gusto nos corresponde.

La crisis que se vive en el país es múltiple, y podría destruir buena parte de los avances todavía registrables.

El narcotráfico no es la única amenaza, pero sí es la mayor, desde la perspectiva social, porque es la plataforma que aloja las matanzas diarias, la corrupción de autoridades judiciales, policíacas y políticas y los climas omnipresentes de inseguridad.

El narcotráfico, a fin de cuentas, una expresión visible del neoliberalismo, contribuye a profundizar la destrucción del tejido social, frase que, entre otras cosas, expresa el fin de la confianza en la defensa que el Estado hace de su población.

¿Por dónde empezar? La lista es fatídica: multiplicación de ecocidios, escasez de agua, deterioro histórico de la impartición de justicia, desplome de los niveles de educación pública y privada, desempleo, caída libre de la economía, problemas agudos con la migración, pobreza creciente y la desigualdad que es el más infeliz rasgo distintivo del país.

La respuesta de las distintas sociedades que componen México es variada y una ya advertida con insistencia en las encuestas y en la Consulta Ciudadana sobre reforma petrolera, se centra en el rechazo del proyecto energético de Felipe Calderón que, de modo clarísimo que no enturbian los spots gubernamentales con su demagogia, intenta privatizar Pemex.

El afán de entregar parcial y categóricamente Pemex, obliga a la resistencia pacífica y a exigir la cancelación del aumento de precios de la gasolina, el diesel, el gas y la electricidad.

De entre las exigencias que apoyamos está la desaparición de esta trampa burocrática, la Alianza Educativa.

Si urge la reestructuración del SNTE, la desaparición de sus cacicazgos y la crítica a la idea del sindicato como suma de patrimonios familiares, también es preciso defender al magisterio de la corrupción que lo ha sometido, oponerse al cierre de las escuelas normales y ser en verdad rigurosos en el otorgamiento de plazas de maestros, algo inconcebible ahora en el feudo del SNTE.

Respaldamos la propuesta de que se otorgue una pensión alimentaria a todos los adultos mayores del país; de que se entreguen los ahorros de los ex braceros; que se aumente el presupuesto destinado al campo; se establezcan precios de garantía a los cultivos básicos y subsidios a los fertilizantes, además de un pleno apoyo a la agricultura orgánica y ecológica de indígenas y campesinos.

Pemex es y puede ser una palanca del desarrollo nacional. Por eso creemos necesario que el Congreso posponga su decisión sobre la reforma energética, hasta que se construyan los consensos suficientes en este tema tan trascendente para la vida del país.

En tanto, deben otorgarse más recursos y adoptar medidas urgentes para fortalecer a Pemex, como construir las tres refinerías que se necesitan para dejar de importar gasolinas.

Mediante un programa de construcción de obras públicas se puede reactivar la economía y generar empleos; y al mismo tiempo, atender carencias de servicios públicos y de vivienda, en beneficio de los pobres de los centros urbanos y de las ciudades fronterizas.

Estas acciones pueden llevarse a cabo si hay voluntad política y se modifica la orientación del presupuesto público.

A cuarenta años del movimiento estudiantil de 1968, recordamos a los jóvenes que entonces abrieron los cauces de la lucha democrática, de los derechos humanos y de un país más justo y digno.

Cuatro décadas después, podemos decir, junto con ellos, aquí estamos, aquí seguimos, exigiendo justicia y democracia.

Atentamente

COMITÉ DE INTELECTUALES EN DEFENSA DEL PETRÓLEO

Marco Antonio Campos, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Laura Esquivel, Bolívar Echeverría, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Héctor Díaz Polanco, Antonio Gershenson, Margo Glantz, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, David Ibarra, Luis Linares Zapata, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Roberto Morales, Carlos Monsiváis, Jorge Eduardo Navarrete, Carlos Payán, Carlos Pellicer, José María Pérez Gay, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ida Rodríguez Prampolini, Enrique Semo, Víctor Manuel Toledo, Héctor Vasconcelos, Javier Wimer.

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27 DE SEPTIEMBRE DE 1960

Fecha fundacional del México moderno

Al pueblo de México,

A la clase obrera:

El día 27 de septiembre de 1960, con la plaza mayor de México colmada de trabajadores, campesinos y ciudadanos, desde el balcón presidencial del Palacio Nacional, el presidente Adolfo López Mateos anunció el Decreto de Nacionalización de la Industria Eléctrica de México, mediante la adquisición de las acciones de la empresa canadiense Mexican Light and Power . Culminaban así, décadas de lucha de esos mismos trabajadores, entre ellos los electricistas, que no entendían ni aceptaban, como no entendemos ni aceptamos ahora nosotros, que en esa industria, estratégica y vital para nuestro país, estén metidas manos extranjeras.

El 27 de septiembre de 1960 es un hito histórico de México, muy a pesar de los neoliberales que tratan de desconocerlo. Nuestro país fue uno hasta esa fecha, y es otro desde entonces. Desde sus inicios hacia finales del siglo XIX, las empresas extranjeras que recibieron las primeras concesiones para generar y distribuir energía eléctrica fueron movidas por su irrefrenable e insaciable afán de lucro, ofreciendo un servicio exclusivo y caro, sin atender los requerimientos del país que necesitaba una industria eléctrica capaz de fomentar el desarrollo económico y social de los mexicanos, haciendo llegar también un servicio extensivo y accesible para las clases populares.

Las luchas de los primeros trabajadores electricistas, quienes asumieron la defensa del interés nacional no tardaron en hacerse notar. En ese contexto de lucha, y para ese fin, fue organizado en 1914, el Sindicato Mexicano de Electricistas. Décadas de lucha ascendente culminaron en 1960 con la Nacionalización de la Industria Eléctrica. A 94 años de su organización, nuestro sindicato sigue empeñado, frente a la omisión de otros, en la defensa cada día más necesaria de la Industria Eléctrica Nacionalizada.

A partir de 1960, con la industria eléctrica en sus manos, el país inició la fase de electrificación masiva que jamás pretendieron ni intentaron las transnacionales. Surgieron así las grandes generadoras hidroeléctricas y la red eléctrica se extendió llevando el fluido a la inmensa mayoría de los mexicanos. Recibieron un nuevo impulso las actividades industriales, comerciales, sociales y culturales que han sustentado el México actual.

El país edificó una infraestructura eléctrica extraordinaria; con recursos propios y trabajadores, técnicos y profesionistas, profundamente comprometidos con nuestro proyecto de Nación independiente y soberano, plasmado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, particularmente en sus Artículos 27 y 28.

Así, los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad y de la vieja Compañía de Luz y Fuerza del Centro unificamos la frecuencia a 60 ciclos, construimos un sistema interconectado nacional sin parangón en el mundo a pesar de lo agreste de nuestra geografía y llevamos el fluido eléctrico a más del 98 por ciento de la población nacional, verdaderos timbres de orgullo para nuestra Industria Eléctrica Nacionalizada, que responden sobradamente a las necesidades actuales y lo harán durante muchos años más. La Nacionalización Eléctrica rindió frutos óptimos, como lo esperaban los mexicanos.

Sin embargo, ahora todo está en peligro. Desde hace más de 26 años, los gobiernos neoliberales intentan frustrar los esfuerzos y anhelos de varias generaciones de mexicanos mediante actos deleznables de lesa patria. Por razones claramente privatizadoras, han abierto las puertas de la Industria Eléctrica Nacionalizada a la voracidad transnacional, y si no se les detiene la entregarán en su totalidad. Sin embargo, no es solamente el patrimonio eléctrico el que esta en riesgo, sino el conjunto del Patrimonio Energético de la Nación y en particular la Industria Petrolera, correspondiendo su defensa al pueblo, y en especial, a la clase trabajadora.

El sistema capitalista y su principal exponente se encuentran inmersos en una crisis que terminará aniquilándolos, tarde o temprano. El gobierno de Estados Unidos reclama a los gobiernos medidas contrarias al interés popular. Los pueblos del mundo ya han soportado durante demasiados años la pesada carga del financiamiento de la crisis de Estados Unidos. La nueva exigencia planteada implica un incremento en el latrocinio que han sufrido los pueblos –“un Fobaproa en cada país”, “cuando sea oportuno”– para que ese país pueda apuntalar su vigencia. Tenga éxito o no este nuevo intento por esquilmar la riqueza ajena, el mundo está amenazado con una gravísima profundización de esa crisis.

En estas circunstancias amenazantes que en mayor o menor grado se presentarán, la Nación mexicana necesita mantener de manera imprescriptible e inalienable, su dominio sobre los recursos energéticos y naturales y de toda forma de riqueza del territorio nacional. Conservar la propiedad social y colectiva, de nuestros recursos estratégicos y fortalecerla con estricto apego a la Constitución, es fundamental para enfrentar cualquier amenaza a nuestro país.

El 27 de septiembre de 1960 no es la fecha de un acontecimiento que pertenezca a quienes políticamente lo concretaron. Tampoco pertenece exclusivamente a los trabajadores electricistas que lo impulsaron y se afanan por conservarlo en la memoria nacional dándole la dimensión histórica que le corresponde.

En este 48 aniversario, los trabajadores de las Organizaciones firmantes afirmamos, la Nacionalización de la Industria Eléctrica pertenece a todo el pueblo y en especial a la clase trabajadora, pues fueron quienes la hicieron posible y le dieron sustento y condición de hecho histórico.

¡¡¡VIVA LA NACIONALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA!!! ¡¡¡VIVA LA CLASE OBRERA!!! ¡¡¡VIVA MÉXICO!!!

Fraternalmente “Por el Derecho y la Justicia del Trabajador”

México, D. F., a 27 de septiembre de 2008

Sindicato Mexicano de Electricistas; Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear; Sindicato Nacional de Trabajadores Minero Metalúrgicos, Similares y Conexos de la República Mexicana; Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México; Alianza de Tranviarios de México; Sindicato Nacional de Trabajadores de SEDESOL Sección 33; Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Energía; Administrativos, Técnicos y Manuales INAH-D-III-24; Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Querétaro; Sindicato de Trabajadores del Transporte Público del Distrito Federal; Consejo Nacional de los Trabajadores; Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Chapingo; Sindicato de Trabajadores de la Vidriera del Potosí; Cooperativa Pascual; Organización Nacional del Poder Popular; Movimiento de Liberación Nacional; Movimiento la Esperanza se Respeta. Responsable de la publicación Fernando Amezcua Castillo, Secretario del Exterior SME.

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miércoles, 16 de julio de 2008

Las trece líneas rojas de la reforma petrolera


A continuación, el documento íntegro de los intelectuales:

Los debates sobre las iniciativas de reforma energética ya han puesto en claro que deben ser rechazadas. Son inaceptables porque van en contra de la letra y el espíritu de la Constitución, a la que se pretende violentar a través de cambios en leyes secundarias. Es evidente su intención privatizadora porque pretenden transferir a empresarios e inversionistas privados, foráneos y nacionales, las actividades estratégicas de la industria. Se les permitiría construir, operar y ser propietarios de instalaciones, equipos y ductos para explorar y desarrollar campos de petróleo y gas; para refinar petróleo y procesar gas, y para transportar, almacenar y distribuir productos petrolíferos y petroquímicos básicos. En una palabra: se pondría en manos privadas el núcleo de la industria petrolera y las funciones básicas de Pemex.

Destacan en las iniciativas propuestas por Felipe Calderón trece disposiciones especialmente lesivas al desarrollo nacional y en las que se materializa el despojo que se pretende. Se trata de las siguientes trece líneas rojas:

Primera: la asignación por invitación restringida o adjudicación directa de contratos de obras y de prestación de servicios para realizar actividades estratégicas, incluyendo exploración y desarrollo, refinación y petroquímica básica. Los alcances de esos contratos y las remuneraciones correspondientes podrán ser fijos o variables, determinadas o determinables, e incluir incentivos vinculados con el éxito de la obra o servicio. Esta indefinición excesiva abre espacios a la corrupción.

Segunda: transferir a particulares porciones no determinadas de la renta petrolera por operaciones de extracción de petróleo y gas. El pago en efectivo por la exploración y extracción, al precio de mercado del crudo, disminuirá el monto de la renta petrolera que Pemex-PEP realice en el momento de comercializarlo.

Tercera: acentuar la artificial especialización de Pemex en la extracción de petróleo y gas, entregando al sector privado la elaboración de productos industriales de alto valor agregado, mediante la maquila de refinación y la petroquímica.

Cuarta: autorizar a trasmano y sin reconocer su verdadero carácter, la celebración de contratos equivalentes a los de riesgo, violatorios de la Constitución y las leyes.

Quinta: posibilitar el desplazamiento de Pemex y su sustitución por empresas privadas en actividades estratégicas de la industria petrolera. Aceptar los "mecanismos de explotación conjunta" y privada para yacimientos transfronterizos.

Sexta: prever sanciones más rigurosas para Pemex y sus subsidiarias que para los permisionarios privados.

Séptima: abandonar el carácter de empresa petrolera integrada y flexibilizar la estructura institucional de Pemex, en cuanto al número, objeto y permanencia de sus organismos subsidiarios.

Octava: establecer la "creación de valor económico" como objetivo central, en lugar de reafirmar la garantía de la seguridad energética de la nación.

Novena: proponer un consejo de administración (CA) de Pemex cuya integración (a discreción sólo del Ejecutivo), facultades excesivas (que incluyen la contratación de deuda pública), carácter discriminatorio, grado excesivo de discrecionalidad, falta de transparencia, insuficiencia de responsabilidad e indefinición de atribuciones violan la Constitución y resultan funcionales sólo para los propósitos privatizadores, pero no para una gestión eficiente del organismo.

Décima: conceder protección extralegal a favor de los miembros del CA y del director general, mediante el establecimiento de seguros, fianzas o cauciones a favor de esos funcionarios para cubrir el monto de las posibles indemnizaciones por los daños o perjuicios que puedan causar.

Undécima: emitir "bonos ciudadanos" como un primer paso hacia la bursatilización de una parte del capital de Pemex.

Duodécima: aceptar "la aplicación de derecho extranjero (y) la jurisdicción de tribunales extranjeros en asuntos mercantiles", lo que es absolutamente improcedente e implica el abandono de la cláusula Calvo que ha sido central en nuestra política exterior.

Decimatercera: orientar la modificación de la Ley Federal de Derechos aplicables a Pemex a estimular, con un trato fiscal benigno, la explotación de campos difíciles (Chicontepec y aguas profundas), cuya exploración y desarrollo muy probablemente sea contratada con empresas privadas, extranjeras o nacionales.

Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo

Marco Antonio Campos, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Laura Esquivel, Bolívar Echeverría, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Héctor Díaz Polanco, Antonio Gershenson, Margo Glantz, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, David Ibarra, Luis Linares Zapata, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Roberto Morales, Carlos Monsiváis, Jorge Eduardo Navarrete, Carlos Payán, Carlos Pellicer López, José María Pérez Gay, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ida Rodríguez Prampolini, Enrique Semo, Víctor Manuel Toledo, Héctor Vasconcelos y Javier Wimer.

miércoles, 4 de junio de 2008

La consulta ciudadana, parte imprescindible del debate


El debate sobre la reforma energética ha sido un paso positivo en la vida de la República, pues ha permitido, como en muy pocas ocasiones, que un tema de tal trascendencia sea analizado y discutido por expertos y legisladores en forma pública. En una democracia moderna no puede ser de otra manera.

Hace unos días solicitamos al Senado de la Republica organizar una consulta pública para conocer la opinión de los ciudadanos antes de que se decida esta reforma. En caso de que los senadores no acepten nuestra propuesta, extendimos la invitación a los gobiernos estatales para que la hagan posible. Como hasta el día de hoy las fracciones parlamentarias no han formalizado su postura frente a esta demanda, compartida por muchísimos –según encuestas recientes, 80 por ciento de los ciudadanos quieren una consulta–, insistimos en que se pronuncien.

Saludamos la decisión del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, quien ha convocado a una consulta en la capital del país para el próximo 27 de julio. Esperamos que este ejemplo cunda en otras entidades del país.

La consulta directa a los ciudadanos no es una táctica dilatoria o una maniobra política, es la forma más civilizada de dar voz y conocer las distintas posturas de la sociedad. Frente a un tema de la importancia como el del petróleo, la mayoría de los mexicanos quieren ser tomados en cuenta y no ser simples espectadores.

Atentamente.

Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo:

Marco Antonio Campos, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Laura Esquivel, Bolívar Echeverría, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Héctor Díaz Polanco, Antonio Gershenson, Margo Glantz, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, David Ibarra, Luis Linares Zapata, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Roberto Morales, Carlos Monsiváis, Jorge Eduardo Navarrete, Carlos Payán, Carlos Pellicer López, José María Pérez Gay, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ida Rodríguez Prampolini, Enrique Semo, Víctor Manuel Toledo, Héctor Vasconcelos y Javier Wimer

martes, 13 de mayo de 2008

Sobre los principios que deben regir la reforma energética en México


Ante el inicio de los foros de debate sobre la reforma energética en el Senado de la República, que hemos reconocido como un triunfo de la civilidad, deseamos referirnos al primer tema establecido.

Al convocar a un debate sobre la reforma energética y los principios que deben regirla se reconoce que dicha reforma no puede limitarse sólo a la industria petrolera, sino aludir a otros componentes del sector energético: a la necesaria diversificación de las fuentes primarias de energía, a la situación internacional del petróleo y, desde luego, a las consecuencias ambientales. Ignorar estos factores conducirá a orientaciones de política erradas.

Para la industria petrolera, los mexicanos conocemos bien los principios que deben regir su reforma. El primero es, sin duda, el de preservar la exclusividad del Estado sobre la propiedad, el dominio y la gestión de la industria en exploración, explotación, refinación y petroquímica básica. Sólo esa exclusividad –establecida en la Constitución– permite que la renta petrolera sea utilizada como impulso central del desarrollo económico y social del país.

Un segundo principio, de similar jerarquía, es el de orientar la reforma de la industria petrolera a garantizar el abasto de la demanda nacional. Este suministro debe ser oportuno, suficiente y de calidad, con precios al alcance de los consumidores. Es preciso también racionalizar la demanda, eliminando el desperdicio y fomentando la eficiencia y el ahorro, con consecuencias ambientales positivas. Al mismo tiempo, debe corregirse el sesgo exportador abusivo que se ha impuesto a la industria en décadas pasadas.

En tercer lugar debe darse alta prioridad a recuperar y seguir ampliando la capacidad tecnológica de la industria petrolera, fomentando las actividades de investigación y desarrollo por medio de trabajos conjuntos de las entidades nacionales de investigación coordinadas, en esta materia, por el Instituto Mexicano del Petróleo.

Atentamente.

Marco Antonio Campos, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Laura Esquivel, Bolívar Echeverría, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Héctor Díaz Polanco, Antonio Gershenson, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, David Ibarra, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Roberto Morales, Carlos Monsiváis, Jorge Eduardo Navarrete, Carlos Payán, Carlos Pellicer, José María Pérez Gay, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ida Rodríguez Prampolini, Enrique Semo, Héctor Vasconcelos y Javier Wimer

jueves, 17 de abril de 2008

ISA Servicio informativo núm. 400

Ciudad de México, 17 de abril de 2008
Servicio informativo núm. 400

http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com

Sumario:

I. La privatización petrolera: el inicio­, por Lorenzo Meyer

II. “Darle tiempo al debate y negárselo a las descalificaciones”, propone el Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo

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LA PRIVATIZACIÓN PETROLERA: EL INICIO­
por Lorenzo Meyer­
(publicado en Reforma el 17 de abril de 2008)

­El logro del presidente Lázaro Cárdenas de 1938 está en duda con el debate-iniciativa del gobierno sobre el artí­culo 27 constitucional­

Antecedentes necesarios­
Los clásicos creí­an que la historia se moví­a en ciclos. Por lo que al petróleo mexicano se refiere, tení­an razón. Hoy volvemos a iniciar, con variantes, claro está, el ciclo que se inició a fines del siglo XIX. Estamos de regreso a los tiempos de don Porfirio.

Lo que hoy se encuentra en el centro de nuestro debate y conflicto polí­tico no es la privatización de la industria petrolera al estilo Teléfonos de México, eso simplemente ya no es polí­ticamente viable. Lo que está en juego con la iniciativa de ley presentada por el gobierno el 8 de abril es hasta qué punto es compatible la ampliación del campo de la inversión privada en la industria petrolera que desea Felipe Calderón con la letra y, sobre todo, con el espí­ritu del artí­culo 27 constitucional, teniendo en cuenta que ese espí­ritu nació y se nutrió del choque de la Revolución Mexicana con las empresas petroleras extranjeras.­

En 1916, en el párrafo IV del artí­culo 27 de la nueva Constitución, el constituyente de Querétaro decidió retornar al dominio directo de la nación "los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno, lí­quidos o gaseosos". Esa disposición clara y contundente entró en vigor en 1917 y cimbró los cimientos no sólo de una industria petrolera en expansión sino de toda la estructura de la inversión externa en México y, de rebote, la onda expansiva se dejó sentir en otros paí­ses periféricos. La resistencia externa al cambio fue feroz y la disposición del soberano tardó 22 años en hacerse realidad mediante la expropiación de toda la industria petrolera en 1938. Esa larga lucha cerró con broche de oro el 9 de noviembre de 1940, pues fue entonces cuando el texto constitucional se modificó para quedar de esta manera: "Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, lí­quidos o gaseosos no se expedirán concesiones y la ley reglamentaria respectiva determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de esos recursos". Veinte años después, el 20 de enero de 1960, un nuevo cambio al texto constitucional declaró que, tratándose del petróleo: "no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que se hayan otorgado"; esto último fue una reacción contra los cinco "contratos riesgo" otorgados por Miguel Alemán entre 1949 y 1951 a otras tantas empresas norteamericanas en el primer paso firme de reprivatización petrolera.­

En el origen ­
Para comprender a cabalidad la razón por la cual se ha convertido en algo tan central a la vida polí­tica mexicana la actual propuesta de Felipe Calderón de reformar el marco legal que rige la explotación de los hidrocarburos mexicanos, conviene volver la vista al principio, dar un gran salto temporal hasta llegar al siglo XVI para luego reconstruir el proceso hasta llegar a la primera privatización y entender lo que implicó. Sólo así­ se puede apreciar la magnitud de lo que hoy está en juego.­

Al incorporar España a sus dominios lo que hoy es México, su interés principal era explotar la riqueza minera, por ello ésta quedó definida desde el inicio como propiedad del soberano. El monarca español podí­a dar en concesión la explotación de esa riqueza a particulares, pero en principio todo elemento valioso en las entrañas de la Tierra era propiedad de la Corona. Fue por ello que los mineros, al descubrir y apropiarse de lo que habí­a de valioso en el subsuelo —plata y oro—, tení­an que pagar regalí­as. Cuando en 1821 México se declaró independiente, lo que era propiedad de la Corona española —entre otras cosas, las riquezas del subsuelo— pasó a ser propiedad de la nación. Y esa riqueza incluyó a los “jugos de la tierra”, es decir, al petróleo, aunque sin gran valor y cuya existencia se conocí­a por las chapopoteras.­

La revolución industrial y el motor de combustión interna le darí­an al petróleo un valor hasta entonces impensable. Fue justo al inicio de la era petrolera a escala mundial, en 1884, cuando el gobierno de Manuel González, copiando la legislación en boga en los paí­ses industriales —en este caso la francesa—, elaboró una ley minera que, en su artí­culo décimo fracción IV, declaró que tanto los depósitos de carbón como de petróleo dejarí­an de ser propiedad de la nación para serlo de quien fuera el dueño de la superficie. En el paí­s de entonces el cambio se justificó como una manera de alentar la producción interna de los nuevos combustibles. Sin embargo, el código minero de 1892 cambió sutilmente el status del petróleo, pues su artí­culo cuarto no dijo ya nada con relación a la propiedad del hidrocarburo y simplemente declaró que se podí­a explotar sin necesidad de solicitar una concesión. Esto sirvió de base a la primera ley petrolera: la de 1901.­

Para el arranque del siglo XX, la importancia económica del petróleo ya era obvia y las primeras empresas petroleras extranjeras ya habí­an empezado a operar en México. En efecto, en diciembre de 1900, Edward Doheny formó la Mexican Petroleum Co. of California. Fue en esas circunstancias que el poder polí­tico decidió inclinar la balanza legal en favor del capital y en contra de la propiedad de la nación y reconoció claramente el derecho del superficiario a explotar el petróleo en sus terrenos. Por si lo anterior no fuera suficiente, en 1909, cuando ya era evidente que la actividad petrolera prometí­a ser una actividad en ascenso, apareció una legislación que acabó con toda ambigüedad al especificar que los “criaderos o depósitos de combustibles minerales” eran “propiedad exclusiva” del superficiario. Esta ley hecha en ví­speras de la Revolución permanecerí­a en contradicción con la Constitución de 1917 hasta 1926, cuando fue reemplazada por otra que restringí­a pero no anulaba los derechos del superficiario si los habí­a adquirido antes de 1917, es decir, cuando las grandes empresas petroleras extranjeras se hicieron de casi todos sus terrenos. Sólo en marzo de 1938 Lázaro Cárdenas pudo, por fin, acabar con esa primera privatización, pero por lo que vemos ahora, su triunfo está en duda.­

Legitimidad­
Cuando se inició la privatización del petróleo no se tení­a idea clara de la riqueza mexicana en esta materia, pero al momento en que el Porfiriato pasó su ley en 1909, ya nadie podí­a tener duda de la riqueza que la nación entregaba no sólo a los particulares sino especí­ficamente a los extranjeros. En efecto, además de Doheny estaba el empresario inglés Weetman Pearson, que desde 1906 habí­a empezado a adquirir terrenos prometedores además de lograr una exención de impuestos para importar maquinaria y equipo. Dos años después, cuando se perforó e incendió el pozo “Dos Bocas” y se puso en acción al “Potrero del Llano”, todo el mundo supo que México era paí­s petrolero. No fue coincidencia que la poderosa empresa de Pearson, “El Águila”, naciera justamente cuando se aprobó la ley de 1909.­

La legitimidad de la cesión de los derechos de propiedad a los particulares de ese valioso recurso natural no renovable que es el petróleo la justificó el orden porfirista con razones no muy diferentes a las que se aducen hoy: que la modernización del paí­s requerí­a de las nuevas fuentes de energí­a, y la única forma de descubrirlas y alentar la producción era dar seguridad jurí­dica al capital que tení­a la tecnologí­a y el empuje para hacerlo.­

Algunas conclusiones­
El gran técnico que descubrió los primeros campos petroleros no fue extranjero sino mexicano: el geólogo Ezequiel Ordóñe, y los intereses extranjeros lo usaron de manera óptima. Para ganar el favor de la clase polí­tica, Pearson hizo miembros del consejo de administración de “El Águila” al hijo de Porfirio Dí­az —“Porfirito” —, al gobernador del Distrito Federal, Guillermo de Landa y Escandón, a Enrique Creel, a Pablo Macedo y a otros miembros de la oligarquí­a. En fin, que las decisiones hechas en nombre del “interés general” escondí­an la alianza de los pocos en beneficio de ellos mismos. Es verdad que hubo algunas voces crí­ticas de ese tipo de relación tan estrecha entre los cí­rculos del poder económico y polí­tico, pero no tuvieron ningún eco y sólo la violencia revolucionaria destruyó el arreglo oligárquico.­

Pese a la letra y espí­ritu de la Constitución de 1917, el petróleo siguió siendo un auténtico enclave; su dinámica estuvo determinada por las necesidades de las economí­as centrales y no por la interna y sin liga de un recurso tan valioso y no renovable con el largo plazo del desarrollo nacional. La expropiación de 1938 dio a la situación un giro de 180°. Y es ese giro lo que hoy está en juego.

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“DARLE TIEMPO AL DEBATE Y NEGÁRSELO A LAS DESCALIFICACIONES”, PROPONE EL COMITÉ DE INTELECTUALES EN DEFENSA DEL PETRÓLEO

Al Poder Legislativo
A la opinión pública


Ante un triunfo de la civilidad, la saludable aceptación en el Congreso de la Unión de la propuesta del debate nacional del Frente Amplio Progresista sobre los temas energéticos, queda señalar algunas certidumbres y sugerencias:


El debate necesita el tiempo justo y el primer debate debe ser sobre cuál es el tiempo justo.

Estos días se han distinguido por sólidas y lamentables campañas de odio y por la personalización al extremo del conflicto. Nos importa sobremanera destacar que el centro y la razón de todo es el carácter de la reforma del cual dependerá gran parte del destino próximo de México. Aunque ningún debate lo signifique todo, éste, ya propuesto y aceptado, sí clarificará lo suficiente las condiciones de la reforma a Pemex. No sólo hay que darle tiempo al debate, hay que negárselo a las descalificaciones tan innecesarias, y hacerlo todo en el clima de serenidad exigible y evidente. Las razones trascienden siempre a las presiones y éste es nuestro compromiso.


Es indispensable que no sólo el Poder Legislativo, encargado de la última forma legal del proyecto, sino la sociedad civil en sus muy variados sectores discuta y adquiera, durante el debate, muchísimos elementos de juicio, hasta ahora monopolizados por quienes creen monopolizar a los expertos. Como se ha probado, expertos los hay en ambos lados de la polémica y a ellos les corresponderán los cuestionamientos centrales, pero a todos nos corresponde participar, en la medida de nuestras posibilidades, en el proceso de ciudadanización que va de lo que no se nos ha permitido conocer a lo que necesitamos saber para ser parte activa y no meramente contemplativa o rezongona de la nación.


Para que el debate sea efectivamente nacional y efectivamente local, requiere de la intervención de la radio y la televisión. Sin esto sería un diálogo entre expertos o inexpertos sin las repercusiones mínimas, salvo, como se ha visto, el saqueo de los recursos nacionales.


La experiencia histórica impulsa la exigencia de tiempo justo para el debate. Hemos visto y lo hemos resentido profundamente cómo, de qué forma, al arrinconar a la ciudadanía y al concentrar todo en unos cuantos delegados de todavía menos personas, se cometen atentados auténticos como Fobaproa, el IPAB, el rescate de las carreteras y demás privatizaciones. ¡Cómo hubiera hecho falta un debate nacional en torno al Fobaproa!


Un resultado positivo ya innegable: Se vive en el orden nacional y como exigencia inaplazable, la exigencia de debates que contrarresten y trasciendan el desánimo y el aplazamiento de la ciudadanización. Ese vigor comunitario no debe perderse. Ir al debate en los tiempos que el debate mismo exige es un procedimiento civilizado y racional.

15 de abril de 2008.


ATENTAMENTE

Marco Antonio Campos, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Laura Esquivel, Bolívar Echeverría, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Fernando del Paso, Héctor Díaz-Polanco, Margo Glantz, Antonio Gershenson, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, David Ibarra, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Carlos Monsiváis, Jorge Eduardo Navarrete, Carlos Payán, Carlos Pellicer, José María Pérez Gay, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ida Rodríguez Prampolini, Enrique Semo, Héctor Vasconcelos.

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jueves, 10 de abril de 2008

ISA Servicio informativo núm. 394

Ciudad de México, 10 de abril de 2008
Servicio informativo núm. 394

http://serviciodenoticiasisa.blogspot.com



Sumario:


I. Convoca López Obrador a Asamblea Nacional Informativa este domingo 13 de abril a las 11 de la mañana en el Zócalo de la Ciudad de México



II. ¿El debate nacional? Tercera carta del Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo.



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CONVOCA LÓPEZ OBRADOR A ASAMBLEA NACIONAL INFORMATIVA ESTE DOMINGO 13 DE ABRIL A LAS 11 DE LA MAÑANA EN EL ZÓCALO DE LA CIUDAD DE MÉXICO


Los preparativos para la movilización social en defensa del petróleo continúan. El día de ayer, Andrés Manuel López Obrador tomó la protesta a nuevos contingentes de brigadistas, esta vez hombres. Al mismo tiempo, nada condiciona el inicio de la movilización, toda vez que hoy se ha dado a conocer una nueva convocatoria del presidente legítimo de México, para que el domingo 13 de abril, a las 11 de la mañana, los ciudadanos de todo el país asistan a una nueva Asamblea Nacional Informativa que se realizará en el Zócalo de la Ciudad de México.


A continuación, el mensaje del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante el acto de toma de protesta a los brigadistas para la Defensa del Petróleo, en el Monumento a la Revolución, el día de ayer.


Amigas, amigos brigadistas.


Me da mucho gusto estar con ustedes. Voy a tratar de ser breve, porque este es un acto de toma de protesta y queremos que se presenten todas y cada una de las brigadas.


Nada más decirles a ustedes que no aceptamos la privatización, que no aceptamos las iniciativas enviadas ayer por el presidente usurpador.


Ustedes recuerdan que veníamos planteando que iban a presentar estas iniciativas, que su objetivo era la privatización. Lo venimos diciendo, ya sabíamos, porque conocemos lo que es la historia de la derecha en nuestro país.


Los panistas, en particular, se quedaron con la espina por la Expropiación Petrolera. No olvidemos que ese partido nació en 1939, un año después de la Expropiación Petrolera.


El PAN nació criticando la Expropiación Petrolera y, como es lógico, ellos quisieran el retroceso, quisieran regresarnos a la época de las compañías petroleras extranjeras, nos quisieran regresar al Porfiriato.


También sabíamos que venía la iniciativa, porque es parte de la agenda de los organismos financieros internacionales.


De tiempo atrás se viene hablando de las llamadas reformas estructurales. La reforma a la seguridad social, ya impusieron la reforma a la Ley del ISSSTE.


La llamada reforma fiscal, que también ya impusieron, y les faltaba la llamada reforma energética.


Es una agenda dictada desde el extranjero, que no tiene nada que ver con los graves y grandes problemas nacionales.


Nosotros nunca vamos aceptar que desde el extranjero nos dicten lo que se tiene que hacer en nuestro país. Nosotros queremos ser un país libre y soberano.


Los mexicanos tenemos que decidir sobre nuestro destino. Ya sabíamos que venía la iniciativa y que iban a la privatización.


Nos atacaron mucho en los medios, diciendo que todo era producto de mi imaginación y de la de otros dirigentes. Ayer quedó demostrado.


Ahora, con un cinismo que no tiene igual están queriendo engañar a la gente diciendo: No, no es privatización.


He revisado cuidadosamente los proyectos que presentaron el día de ayer. Cómo no va a ser privatización, si están violando flagrantemente el artículo 27 constitucional, con sus propuestas.


Desde ayer, Calderón está intentando violar la Constitución. Cómo no va a ser privatización, si quieren que Pemex nada más se dedique a aportar materia prima, lo que llaman abastecedor de primera mano.


Pero todo lo que tiene que ver con la refinación, la petroquímica, el transporte y los ductos quieren que se manejado por privados.


¿Qué es eso? Claro que sí es la privatización y la entrega de parte de la renta petrolera.


Por eso no aceptamos en definitiva estas iniciativas. No aceptamos la privatización porque significa entregar nuestra soberanía, porque significa violar la Constitución, porque significa dejarnos sin la posibilidad de un recurso fundamental para el desarrollo de México.


Si el petróleo sigue estando en manos de la Nación, hay futuro para nuestro país, puede haber desarrollo, puede haber empleos en México, se puede industrializar al país, podemos crear empleos, bajar los precios del gas, la gasolina y la luz, podemos convertir a México en una potencia energética.


Si se nos despoja del petróleo, se estaría cancelando el futuro a millones de mexicanos. Por eso no queremos la privatización del petróleo.


Y vamos a la resistencia civil pacífica. Les digo a ustedes que me pidieron los senadores del Frente Amplio Progresista que el día de mañana hicieran ellos un planteamiento en la sesión en el Senado y de ese planteamiento va a depender el inicio de la resistencia civil pacífica.


De modo que estemos pendientes, atentos.


Yo quiero reiterar, quiero insistir, porque estamos a punto de entrar en acción, de que este es un movimiento pacífico, lo dijo con mucha claridad un compañero que tomó la palabra, en representación de ustedes.


No queremos la violencia y no vamos a caer en esa trampa. Tenemos, por eso, que organizarnos muy bien y tiene que haber disciplina y mucho ojo, para no dar entrada a provocadores, estos que se disfrazan de gente de izquierda, progresista, que pueden aparecer como muy radicales, que se pueden poner una camiseta de brigadista y que van a estar buscando la provocación.


¡Mucho ojo con eso! Este es un movimiento muy importante y no lo vamos a descarrilar. Por eso es que se necesita organización y disciplina.


Hay que respetar a los coordinadores generales, hay que respetar a los coordinadores de brigadas. Hay que cuidarnos bien.


Ustedes saben que podríamos tener muchos más brigadistas, pero lo que queremos es que haya organización.


Ya sabemos que contamos con el apoyo de millones de mexicanos, pero esta es una vanguardia, esto es lo que puede llevar a que se evite la privatización del petróleo. Es el pueblo organizado.


Por eso yo les pido a ustedes que pensemos en la resistencia civil pacífica, que es muy eficaz.


Yo repito que nuestros adversarios van a querer usar la fuerza, ahí andan exhibiendo el aparato de fuerza. Esto no lo vamos a resolver enfrentándonos a policías, enfrentándonos a soldados, mucho menos enfrentando las compañeras, mujeres brigadistas, a mujeres policías.


No, esto no es así. Nosotros vamos a resolver esto de acuerdo a lo que convenga al movimiento, que es exactamente la resistencia civil pacífica.


Es un asunto político, no policiaco.


Nosotros no queremos la violencia, no queremos que se desborde este movimiento, va a ser pacífico y vamos a actuar de manera ejemplar.


Resistencia civil pacífica, que todos ayudemos, que si hay alguien que se calienta demasiado, que lo serenemos, porque aquí, aunque tengamos el corazón caliente, la cabeza fría.


Tenemos que actuar con inteligencia y con el corazón. Por eso me da mucho gusto participar en este acto de toma de protesta.


Quiero aprovechar también para informar a ustedes y para convocar a todos los que participar en la defensa del petróleo. A partir de ahora convoco a todos los ciudadanos del Distrito Federal y del país, para que participemos el próximo domingo, a las 11 de la mañana, en una asamblea general informativa, en el Zócalo de la Ciudad de México.


Quiero decir a ustedes que esto es independiente a las acciones de resistencia civil. Es una asamblea informativa. La resistencia puede comenzar mañana. De todas maneras vamos a llevar a cabo la asamblea informativa en el Zócalo, a las 11 de la mañana.


¿Por qué necesitamos esta asamblea, por qué necesitamos congregarnos? Porque necesitamos tener mucha comunicación, que haya información, que todos sepamos de cómo va el movimiento y de qué se trata, porque ya saben ustedes que a veces no es fácil el que nos comuniquemos.


Por eso qué mejor que en la plaza, en el Zócalo, y ahí información general para el domingo, a las 11 de la mañana. Les pido a ustedes, no sólo que participen, sino que corran la voz, que nos ayuden a invitar a más gente, para que estemos todos en el Zócalo.


Ahora sí vamos a proceder a tomar la protesta.


(Se mencionan los nombres de cada una de las brigadas y de sus respectivos coordinadores)


Compañeras, compañeros brigadistas:


¿Protestan defender el petróleo, la Constitución Política y la Soberanía Nacional?


(Los brigadistas responden: ¡Sí, protesto!)


Que la Patria se los reconozca.


Muchas gracias.


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¿EL DEBATE NACIONAL? TERCERA CARTA DEL COMITÉ DE INTELECTUALES EN DEFENSA DEL PETRÓLEO


Hoy se presentó, finalmente, el proyecto de Felipe Calderón para la reforma energética. Aún no se conoce el texto, pero ya Calderón, en su mensaje a la nación, se ha encargado de depositar sus beneficios en cada uno de los hogares. El reparto de los bienes antes de saber siquiera cómo piensan obtenerlos. Pero el asunto no es cómo se organizarán las expediciones de los dueños de los bonos a las aguas profundas, sino cómo se va a proceder con el debate, en el que todos parecen estar de acuerdo, pero que Calderón lo suprimió en su mensaje y todavía se ignoran las difíciles reglas del juego. El asunto no es coyuntural, es primordial para la República y para la identificación de patriotismo con patrimonio nacional, y por eso, la prisa mostrada por el sector de Acción Nacional y exigida por Felipe Calderón, no lleva a ningún lado, a menos que se confunda el darle la voz a unos cuantos a puerta cerrada con la discusión libre y amplia que el tema y la ciudadanía merecemos.


¿Qué es el debate necesario sobre la privatización del petróleo? Es la primera gran oportunidad de que la sociedad nacional delibere sobre su gran recurso de economía y desarrollo; es el intercambio de juicios de expertos, que se acompañen de documentos probatorios; es el ejercicio de participación (opiniones y juicios) en el tema en donde todos somos lo suficientemente expertos como para saber qué le conviene y qué no a la nación, porque lo contrario sería, antes de intentar privatizar el petróleo, privatizar la decisión y, por tanto, expulsar a la inmensa mayoría de la toma de decisiones en uno de los hechos que más le afectan.


¿Cuáles son las vías para el debate? La primera es subrayar la importancia de darle a la sociedad los elementos de juicio que se le han negado históricamente (“no van a entender, es muy complicado”) y eso exige una reflexión colectiva y personal no sujeta a los tiempos legislativos.


La segunda vía es la elección de medios en dónde desplegar las discusiones. Esos medios tienen que ser por fuerza el canal del Congreso, los canales de televisión privada, la red nacional de radioemisoras y la prensa regional y nacional. Esto no es pedir demasiado porque la persuasión, el estar convencido a través de los hechos, es el gran elemento de equilibrio de la República. Corresponde al gobierno federal presentar el proyecto complementario: cómo deben darse los diálogos, de qué manera evitar los monólogos y de qué tiempos se dispondrá. Hoy, estar de espaldas al pueblo es de manera estricta estar de espaldas a televidentes, radioescuchas y lectores.


La tercera vía es la selección de las fuerzas que deben intervenir. Por supuesto, además de los partidos políticos, necesitan hacer uso de sus razones los sectores cuya actividad profesional los vincula a la industria petrolera (nadie niega la presencia de la iniciativa privada en el sector energético, pero se ha rechazado justamente el cambio del artículo 27 constitucional), los movimientos sociales, los grupos de la sociedad civil, las universidades y los centros politécnicos, los grupos indígenas, los trabajadores petroleros. A cada uno de estos grupos y sectores, le corresponderá nombrar a sus representantes.


(A este respecto, vale la pena mencionar lo dicho por Felipe Calderón, que aseguró que esta vez sí va a haber rendición de cuentas y finalizará la corrupción. Es muy interesante que de manera no tan implícita se reconozca que el primer gobierno de Acción Nacional permitió o fomentó la corrupción, tan representada según la opinión pública por el sindicato de Pemex y su líder Carlos Romero Deschamps, tan elogiado directamente por Calderón).


La cuarta vía tiene que ver con las maneras de indagar las respuestas al debate. Se puede optar por las encuestas y queda abierto el camino del referéndum, pero no se puede dar por concluido el debate sin enterarnos de sus repercusiones sociales.


La mejor manera de incorporar las preocupaciones graves y las desconfianzas profundas a propósito de la reforma energética, es abrir cauces civilizados y democráticos. En este caso, el primero de ellos es un debate nacional sistemático y sólido. Esto alejará la tentación de la violencia oficial, históricamente siempre precedida por sus redes de provocación.


Por el Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo


Marco Antonio Campos, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Laura Esquivel, Bolívar Echeverría, Jorge Eduardo Navarrete, Víctor Flores Olea, Luis Javier Garrido, Fernando del Paso, Héctor Díaz Polanco, Margo Glantz, Antonio Gershenson, Enrique González Pedrero, Hugo Gutiérrez Vega, David Ibarra, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Carlos Monsiváis, Carlos Payán, Carlos Pellicer, José María Pérez Gay, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Ida Rodríguez Prampolini, Enrique Semo, Héctor Vasconcelos.


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EL USO DE ESTE SERVICIO DE NOTICIAS ES ABSOLUTAMENTE GRATUITO Y AMPLIAMENTE PERMITIDO. PEDIMOS SOLAMENTE QUE EN TODOS LOS CASOS SE CITE A Servicio de Noticias ISA COMO LA FUENTE INFORMATIVA ORIGINAL Y NOS REPORTEN A NUESTROS CORREOS ELECTRÓNICOS SU UTILIZACIÓN A FIN DE PODER EVALUAR EL ALCANCE DE ESTE ESFUERZO INFORMATIVO.

miércoles, 9 de abril de 2008

CARTA III. ¿El debate nacional?

Hoy se presentó, finalmente, el proyecto de Felipe Calderón para la reforma energética. Aún no se conoce el texto, pero ya Calderón, en su mensaje a la nación, se ha encargado de depositar sus beneficios en cada uno de los hogares. El reparto de los bienes antes de saber siquiera cómo piensan obtenerlos. Pero el asunto no es cómo se organizarán las expediciones de los dueños de los bonos a las aguas profundas, sino cómo se va a proceder con el debate, en el que todos parecen estar de acuerdo, pero que Calderón lo suprimió en su mensaje y todavía se ignoran las difíciles reglas del juego. El asunto no es coyuntural, es primordial para la República y para la identificación de patriotismo con patrimonio nacional, y por eso, la prisa mostrada por el sector de Acción Nacional y exigida por Felipe Calderón, no lleva a ningún lado, a menos que se confunda el darle la voz a unos cuantos a puerta cerrada con la discusión libre y amplia que el tema y la ciudadanía merecemos.

¿Qué es el debate necesario sobre la privatización del petróleo? Es la primera gran oportunidad de que la sociedad nacional delibere sobre su gran recurso de economía y desarrollo; es el intercambio de juicios de expertos, que se acompañen de documentos probatorios; es el ejercicio de participación (opiniones y juicios) en el tema en donde todos somos lo suficientemente expertos como para saber qué le conviene y qué no a la nación, porque lo contrario sería, antes de intentar privatizar el petróleo, privatizar la decisión y, por tanto, expulsar a la inmensa mayoría de la toma de decisiones en uno de los hechos que más le afectan.

¿Cuáles son las vías para el debate? La primera es subrayar la importancia de darle a la sociedad los elementos de juicio que se le han negado históricamente (“no van a entender, es muy complicado”) y eso exige una reflexión colectiva y personal no sujeta a los tiempos legislativos.

La segunda vía es la elección de medios en dónde desplegar las discusiones. Esos medios tienen que ser por fuerza el canal del Congreso, los canales de televisión privada, la red nacional de radioemisoras y la prensa regional y nacional. Esto no es pedir demasiado porque la persuasión, el estar convencido a través de los hechos, es el gran elemento de equilibrio de la República. Corresponde al gobierno federal presentar el proyecto complementario: cómo deben darse los diálogos, de qué manera evitar los monólogos y de qué tiempos se dispondrá. Hoy, estar de espaldas al pueblo es de manera estricta estar de espaldas a televidentes, radioescuchas y lectores.

La tercera vía es la selección de las fuerzas que deben intervenir. Por supuesto, además de los partidos políticos, necesitan hacer uso de sus razones los sectores cuya actividad profesional los vincula a la industria petrolera (nadie niega la presencia de la iniciativa privada en el sector energético, pero se ha rechazado justamente el cambio del artículo 27 constitucional), los movimientos sociales, los grupos de la sociedad civil, las universidades y los centros politécnicos, los grupos indígenas, los trabajadores petroleros. A cada uno de estos grupos y sectores, le corresponderá nombrar a sus representantes.

(A este respecto, vale la pena mencionar lo dicho por Felipe Calderón, que aseguró que esta vez sí va a haber rendición de cuentas y finalizará la corrupción. Es muy interesante que de manera no tan implícita se reconozca que el primer gobierno de Acción Nacional permitió o fomentó la corrupción, tan representada según la opinión pública por el sindicato de Pemex y su líder Carlos Romero Deschamps, tan elogiado directamente por Calderón).

La cuarta vía tiene que ver con las maneras de indagar las respuestas al debate. Se puede optar por las encuestas y queda abierto el camino del referéndum, pero no se puede dar por concluido el debate sin enterarnos de sus repercusiones sociales.

La mejor manera de incorporar las preocupaciones graves y las desconfianzas profundas a propósito de la reforma energética, es abrir cauces civilizados y democráticos. En este caso, el primero de ellos es un debate nacional sistemático y sólido. Esto alejará la tentación de la violencia oficial, históricamente siempre precedida por sus redes de provocación.

Por el Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo
Marco Antonio Campos; Rolando Cordera; Arnaldo Córdova; Laura Esquivel; Bolívar Echeverría; Jorge Eduardo Navarrete; Víctor Flores Olea; Luis Javier Garrido; Fernando del Paso; Héctor Díaz Polanco; Margo Glantz; Antonio Gershenson; Enrique González Pedrero; Hugo Gutiérrez Vega; David Ibarra; Guadalupe Loaeza; Lorenzo Meyer;Carlos Monsiváis; Carlos Payán; Carlos Pellicer; José María Pérez Gay; Sergio Pitol; Elena Poniatowska;Ida Rodríguez Prampolini; Enrique Semo; Héctor Vasconcelos.

lunes, 7 de abril de 2008

ISA Servicio informativo núm. 390

Ciudad de México, 6 de abril de 2008
Servicio informativo núm. 390


Sumario:

I. Ni privatización de Pemex, ni privatización del conocimiento. Piden intelectuales amplio debate para reforma energética

II. En guardia, por José Agustín Ortiz Pinchetti

III. El cinismo consiste en saber el precio de todo y el valor de nada, por Mario Di Costanzo

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NI PRIVATIZACIÓN DE PEMEX, NI PRIVATIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO. PIDEN INTELECTUALES AMPLIO DEBATE PARA REFORMA ENERGÉTICA

Un grupo de intelectuales se pronunciaron a favor de un debate amplio y ciudadano en torno de la reforma energética.

En un documento, al que denominaron “Hacia el debate. Carta I; ¿Qué es la privatización?”, integrantes del comité de intelectuales en defensa del petróleo reflexionaron sobre este tema. He aquí su carta:

A la convocatoria de la secretaria de Energía y del director de Pemex para un debate amplio sobre la reforma energética, respondimos afirmativamente en nuestro carácter de ser uno más de los numerosos grupos y personas interesados en uno de los asuntos fundamentales del desarrollo nacional.

A la invitación primera no han seguido propuestas del gobierno federal sobre las formas y los métodos del debate y, en abierta contradicción con la propuesta, el Partido Acción Nacional da por inexistente el llamado a discutir y anuncia que serán ellos y no el Poder Ejecutivo, quien envíe el proyecto a las Cámaras. También, y en sentido complementario, el senador Manlio Fabio Beltrones decide que no hace falta el debate y que ya todo debe estar en manos de expertos.

Eso es, de modo tajante, el llamado a la privatización del conocimiento, sin más. Los expertos tienen necesariamente, la última palabra, pero en una democracia, esa última palabra se integra por las decisiones informadas de la colectividad.

Suponíamos y suponemos que el Ejecutivo tiene por razón natural una información abundante sobre el petróleo, muy superior a la de Acción Nacional, pero cada grupo decide cómo distribuye sus costos políticos. Y, también, es curioso que el PRI, por voz de su líder, decida que a los ciudadanos, en su calidad de no expertos, les toca callar y obedecer.

Confiamos en las virtudes críticas del debate y por eso insistimos en mantenerlo como salida racional. Por eso ahora presentamos una definición posible de la privatización del petróleo. Estamos seguros que por su carácter crucial, la discusión continuará. ¿Cuál es la prisa?

Privatización significa vulnerar el principio constitucional que hace de la Nación la propietaria de los recursos del subsuelo, en especial de los hidrocarburos, y reducir la exclusividad de Pemex en la explotación de los recursos petroleros de la Nación. Privatizar es entregar parte de esa riqueza a empresas nacionales y extranjeras, afectando la soberanía nacional y el presente y el futuro de los mexicanos.

Atentamente

Carlos Monsiváis, Sergio Pitol, Elena Poniatowska, Fernando del Paso, Margo Glantz, Hugo Gutiérrez Vega, Enrique González Pedrero, Laura Esquivel, José María Pérez Gay, Guadalupe Loaeza, Lorenzo Meyer, Arnaldo Córdova, Rolando Cordera, Ida Rodríguez Prampolini, Luis Javier Garrido, Víctor Flores Olea, Héctor Vasconcelos, Carlos Payán, Héctor Díaz-Polanco, David Ibarra, Enrique Semo, Carlos Pellicer, Jorge Eduardo Navarrete, Luis Linares y Antonio Gershenson

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EN GUARDIA
por José Agustín Ortiz Pinchetti
(publicado en La Jornada el 6 de abril de 2008)

El intento de privatizar Pemex parece debilitarse. Síntomas: la línea informativa de medios electrónicos y diarios controlados por el gobierno está reduciendo el tema después de la aparatosa campaña para promoverlo. Calderón y Mouriño se inclinan por un “amplio debate” al que se negaron durante meses. Por unanimidad y con aspereza, los diputados federales del PRI rechazaron el diagnóstico elaborado por el gobierno. La resistencia está funcionando. No puede negarse la acción de priistas patriotas, pero la causa eficiente es el veto de AMLO, principal y casi único opositor del gobierno. Sin embargo, no puede descontarse un golpe artero en semanas recientes de este periodo legislativo.

Podría tacharse de incompetente a Calderón y a sus agentes, pero nadie les puede negar perversidad. Atacan en forma oblicua e intentan sorprender con falsas promesas y mentiras. Están atrapados: entre las dificultades de cumplir la reforma que ya “vendieron” en Estados Unidos y las presiones de los inversionistas que la ven como gran oportunidad de negocio. Los panistas no tienen temple patriótico. Hugo Gutiérrez Vega ha recordado la defensa que Efraín González Luna hizo hace más de medio siglo de la industria petrolera nacionalizada (no estoy de acuerdo en llamarle pensador de derecha a Efraín.)

Sobre los priistas hay que decir que quienes controlan las cámaras son nacionalistas hoy para estar en favor de la inversión privada mañana si pudieran obtener ventajas jugosas que le arranquen al desesperado Calderón. Ya lo vimos en el caso del desafuero. Recuerdo cómo Manlio Fabio Beltrones y otros ilustres priistas juraban que no apoyarían a Fox en la aventura, para votar en sentido contrario al día siguiente.

Hay que mantener la guardia en alto. La organización de la resistencia debe continuar. El despliegue de las brigadas el 25 de marzo demostró que tenemos con qué responder. AMLO ha visitado casi todas las capitales del centro y del sur del país. Miles lo han recibido dispuestos a una resistencia civil extrema. Lo numeroso, ordenado y articulado de las brigadas nos ha sorprendido aun a nosotros y seguramente ha alarmado al Cisen.

La resistencia civil pacífica es un instrumento de lucha política que no se ha empleado en México. Su raíz está en el pensamiento cristiano y en los ejemplos de líderes no violentos como Luther King y Gandhi y los jefes de varios movimientos independentistas.

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EL CINISMO CONSISTE EN SABER EL PRECIO DE TODO Y EL VALOR DE NADA
por Mario Di Costanzo
(publicado en La Jornada el 6 de abril de 2008)

De nuevo, el equipo de Felipe Calderón reacciona de manera por demás absurda ante los señalamientos de corrupción en el sector energético realizados por Andrés Manuel López Obrador y en esta ocasión le tocó a Alfredo Elías Ayub, director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), emitir un comunicado para “explicar” que el multimillonario contrato firmado entre la CFE y la empresa española Repsol fue un arreglo muy provechoso para el país, para las arcas nacionales y, por consiguiente, para todos los mexicanos.

Más aún, se atrevió a señalar que dicho contrato nos permitirá adquirir miles de millones de pies cúbicos de gas provenientes de Perú y al mismo tiempo podremos obtener ahorros por más de mil 500 millones de dólares.

Desafortunadamente, Elías Ayub no pudo explicar por qué un país como México, que ocupa el 14 lugar mundial en producción de gas natural, tiene que adquirirlo de Perú, utilizando como intermediaria a una empresa española.

Mucho menos explicó por qué, si el costo máximo del gas que Repsol suministrará en Manzanillo es de 2.45 dólares por millón de BTUS (unidades térmicas británicas), la CFE aceptó pagar el mismo gas a Repsol, a un promedio de 8 dólares por millón de BTUS, y “con todo y ello” nos ahorramos mil 500 millones de dólares.

Pero más inexplicable resulta que, de acuerdo con información de la propia Comisión Federal de Electricidad, se observa que a pesar de que durante los últimos cinco años la deuda total de la paraestatal aumentó sólo 20.5 por ciento, para ubicarse en 8 mil 482 millones de dólares, la deuda derivada del uso del esquema Pidiregas se incrementó en 100 por ciento, es decir, en más de 3 mil millones de dólares, mientras que la deuda contraída a través de esquemas diferentes a los Pidiregas se redujo en casi 40 por ciento.

Esta situación revela que durante los últimos años ha existido una clara tendencia a utilizar el mecanismo de los Pidiregas como un instrumento para endeudar a la CFE, mediante la asignación a empresas privadas de contratos para la construcción de infraestructura eléctrica, que incluyen tanto la generación privada de energía eléctrica como proyectos relacionados con el gas natural.

Y que esta política repercute no solamente en el nivel de endeudamiento de la empresa, sino también en los pagos u amortizaciones que la paraestatal tiene que realizar por este concepto, ya que, por ejemplo, mientras que en 2002 no se realizaban pagos por estos proyectos, para 2007 la amortización o pago de Pidiregas ascendió a poco más de 54 mil 100 millones de pesos, lo que representó la cuarta parte del gasto programable total de la empresa.

En este sentido, es preciso recordar que la propia Auditoría Superior de la Federación, en su Informe sobre la Revisión de la Cuenta Pública de 2002, realizó diversas observaciones tanto a la Secretaría de Energía como a la Comisión Reguladora de Energía y a la propia Comisión Federal de Electricidad, donde expresamente concluyó que “desde 1996 la CFE ha reducido de manera significativa su inversión en el desarrollo y construcción de la infraestructura básica de generación de energía eléctrica, por lo cual la capacidad necesaria para satisfacer la demanda ha sido suplida con la participación, cada vez mayor, de productores privados, aun cuando la CFE sí contaba con capacidad de inversión”.

Hay que recordar que la mayoría de estos proyectos de generación a través del multicitado esquema ha sido asignada a empresas de origen español, como Iberdrola o Repsol, y desde 2003 Juan Camilo Mouriño se desempeñó como asesor del secretario de Energía y posteriormente en 2004, durante la gestión de Felipe Calderón al frente de la misma Sener, Juan Camilo fungió como subsecretario de Electricidad.

Finalmente, si a lo anterior se añade el patético diagnóstico que presentó el equipo calderonista sobre la situación que guarda Pemex, lo único que podemos concluir es que la actitud asumida por estos señores resulta por demás cínica, pues sólo han dejado ver que conocen el precio de todo, pero el valor de nada.

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Hacia el debate. Segunda carta: El diagnóstico

El diagnóstico sobre la situación de Pemex presentado por la Secretaría de Energía y el director de la paraestatal, ha cumplido su cometido inicial: fuera de sus autores, no ha convencido a nadie. El Frente Amplio Progresista negó puntualmente la veracidad de sus datos y la lógica, si alguna, de sus conclusiones. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) calificó de catastrofista, y por tanto, de mentiroso, el documento. El mismo gobierno de Calderón no atendió a sus poderes persuasivos y pasó de inmediato a la amenaza, ya seguro de que no persuadiría. El secretario de Hacienda declaró: Si no hay reforma energética subiremos los impuestos o recortaremos el gasto. Es decir, si no nos obedecen la pasarán muy mal ahora, y sus descendientes la pasarán mucho peor ya sin el peso del patrimonio nacional sobre sus espaldas. Y el presidente de México de 2000 a 2006, líder moral del Partido Acción Nacional (PAN) sentenció: “Es increíble la resistencia que todavía hay en México para derrocar el monopolio de la energía y asociarlo con inversión privada para atraer las inversiones” (28 de marzo de 2008). Y vaya que Vicente Fox hizo lo posible por “derrocarlo”.

El diagnóstico convincente y veraz sigue haciendo más falta que nunca. En nuestro carácter de ciudadanos atentos al proceso económico y social del que tanto depende el país, insistimos en el debate, seguros de que éste no sólo consiste en el intercambio de puntos de vista tajantes. Por debate entendemos la confrontación de tesis y realidades en un nivel nacional. Eso exige el traslado de las discusiones a los medios electrónicos, una vez que se establezcan las reglas del intercambio de puntos de vista.

Al respecto, la secretaria Kessel afirmó: “Si la población mexicana rechaza la inclusión de inversión privada en Pemex el gobierno respetará y asumirá esa decisión”. Luego agrega, en plena debacle conceptual: “Cuando digo los mexicanos, digo la población que tenemos un grupo de representantes que hemos votado por ellos para que representen nuestros intereses en el Congreso”. No, cuando dice “la población mexicana” no dice el Congreso, donde nos representan los representantes; dice todos los ciudadanos mexicanos representados representadamente o no. De otro modo, la argumentación sería: “Si el Congreso rechaza etcétera”. Entre contradicciones, la secretaria se acercó a un hecho incontrovertible. De no posponer esa decisión a julio de 2012, la única forma para verificar en este tiempo el rechazo es el referéndum. Es agradecible el lapsus triunfal de Kessel y aguardamos su propuesta detallada en torno al referendo. Mientras, ratificamos nuestra certidumbre: no a la privatización y a las formas engañosas con que se presente. Sí al debate.

Comité de Intelectuales en Defensa del Petróleo:

Rolando Cordera

Arnaldo Córdova

Laura Esquivel

Bolívar Echeverría

Jorge Eduardo Navarrete

Víctor Flores Olea

Luis Javier Garrido

Fernando del Paso

Héctor Díaz Polanco

Margo Glantz

Antonio Gershenson

Enrique González Pedrero

Hugo Gutiérrez Vega

David Ibarra

Guadalupe Loaeza

Lorenzo Meyer

Carlos Monsiváis

Carlos Payán

Carlos Pellicer

José María Pérez Gay

Sergio Pitol

Elena Poniatowska

Ida Rodríguez Prampolini

Enrique Semo

Héctor Vasconcelos

Javier Wimer

http://www.jornada.unam.mx/2008/04/07/index.php?section=politica&article=011n1pol