lunes, 19 de mayo de 2008

Regresar la decisión a la sociedad:


REFERENDUM SOBRE LA PRIVATIZAC IÓN PETROLERA.

Con entrañable cariño y profundo respeto para Evo Morales.
Rosario Ibarra.
El debate público sobre el futuro de la industria petrolera en nuestropaís se ha iniciado. Es posible ganar con argumentos el debate contrala privatización. Pero tarde o temprano, el problema planteado alinicio del periodo legislativo se volverá a colocar: una mayoríalegislativa, ciega ante los argumentos y el interés nacional, puedeimponer con su voto su compromiso con el proyecto neoliberal y lascompañías extranjeras.

Desde el fraude electoral del 2006 es clara la crisis de lasinstituciones de representación, no solo al nivel del poder ejecutivo.Los "representantes populares" pueden votar mayoritariamente una ley,alegando su derecho democrático a hacerlo, como en el caso de lareforma al ISSSTE y desde la sociedad más de 2 millones de personasafectadas por esa reforma interponer amparos contra lo que votaronesos "representantes".

Es esta contradicción entre la representaciónformal de una mayoría parlamentaria y el interés de la mayoríaciudadana que ha llevado a situaciones como la de las tomas detribunas para evitar una votación contraria a la mayoría que no puedeimpedirse simplemente con el debate legislativo. Ahora hay más tiempo para discutir y conocer la iniciativaprivatizadora y otras alternativas para la industria petrolera. Perola decisión final no puede quedar simplemente en el voto mayoritariode los legisladores. Se trata de una decisión trascendental quedebería consultarse también a la ciudadanía toda, al pueblo de México.

El pasado 5 de febrero presenté en la tribuna del Senado unainiciativa que va en este sentido. El concepto de decisiones políticasfundamentales, que está reconocido en otros países, y que implica quecada Constitución, reflejando un pacto social histórico, contiene unnúcleo central de acuerdos y decisiones que le distinguen.

Lapropuesta que presenté obligaría a definir esas decisiones políticascentrales en el caso de la Constitución mexicana y reconocer quecualquier cambio en esos temas no deberían estar sujetos simplementeal voto de una mayoría parlamentaria circunstancial, sino que,adicionalmente, deberían ser aprobados en un referéndum ciudadano.Entre los aspectos centrales de nuestro pacto social, obviamente,están los derechos humanos reconocidos como las garantíasconstitucionales, pero también la soberanía nacional y el dominio dela nación sobre recursos como los energéticos.

Otras naciones, como Venezuela, con Hugo Chávez, han aplicado estasformas de consulta popular para una reforma constitucional. Ahora, congran valor, audacia y consecuencia democrática, el Presidente deBolivia, Evo Morales, propone un referéndum revocatorio que al afirmarel apoyo popular mayoritario al Presidente responda a los intentossecesionistas de la derecha. En México, estas figuras de consulta popular y democracia directa,como el referéndum y el plebiscito, o la iniciativa popular, no estánreconocidos a nivel nacional y mi iniciativa del pasado mes de febrerono ha sido dictaminada y votada.

Pero la necesidad de que haya una consulta popular sobre el futuro de la industria petrolera esevidente, cuando sabemos que la derecha privatizadora yextranjerizante no escucha argumentos y la única manera de parar laintentona es regresar nuevamente la decisión a la sociedad; no dejarlaen manos solamente de los legisladores. Si tan seguros están de suproyecto que lo sometan al voto popular.

Dicen que no hay tiempo para aprobar una reforma legislativa quereconozca la necesidad del referéndum. Hay que darse el tiempo pues ladecisión, lo que está en juego, no es secundario. Se habla ya de unperiodo extraordinario para reformas electorales. Pues ahí está laoportunidad de votar el referéndum. Al nivel social y desde entidadescomo el DF que sí contemplan el referéndum y el plebiscito de todosmodos la consulta popular puede hacerse. Pero hay que intentarlo anivel nacional y lograr que la mayoría del pueblo –y no solamente lamayoría del Congreso- se pronuncie.

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