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viernes, 27 de junio de 2008

Los Socialistas ante la Privatización de PEMEX

FORO DE DEBATE Y PROPUESTAS

Los Socialistas ante la Privatización de PEMEX

Las y los miembros del Movimiento por la Unidad de los Socialistas tenemos el agrado de invitarte a este evento que se efectuará el próximo sábado 28 de junio en el "Club de Periodistas", Filomeno Mata Nº 8, Col. Centro, a las 11:00 hrs., en donde contaremos con la participación de los siguientes compañeros:

José Antonio Almazán González

Diputado Federal y combativo jubilado del Sindicato Mexicano de Electricistas

Georgina Martínez Antúnez

Movimiento por la Unidad de los Socialistas

Enrique Gómez Delgado

Partido Obrero Socialista

Jaime Flores Durán

Colectivo de Sindicalistas

Manuel Aguilar Mora

Liga de Unidad Socialista

Edgard Sánchez Ramírez

Partido Revolucionario de los Trabajadores

viernes, 2 de mayo de 2008

1 de Mayo: ¿aún puede la clase obrera tomar el poder y construir el socialismo?


Pedro Echeverría V.
Rebelión

1. Llevamos casi 120 años recordando aquel primero de mayo de 1889. Aquellos obreros masacrados por los explotadores y sanguinarios capitalistas. Imposible dejarlos de recordar porque esos ejemplos enraízan más nuestros sentimientos a favor de los explotados. Pero también recordamos a los obreros mexicanos masacrados en las huelgas magonistas de Cananea y Río Blanco en 1906 por las fuerzas militares combinadas de yanquis y mexicanos porfiristas. Recordar es vivir, pero también debe obligarnos a pensar en que el Primero de Mayo es un día de combate, de protesta, de reflexión sobre el papel que debemos cumplir como explotados y oprimidos para sepultar este sistema capitalista que, por lo menos los últimos tres siglos, ha mantenido a la inmensa mayoría de la población en la pobreza y la miseria. Ya no basta con celebrar ese día, ahora es necesario transformarlo en un día más de combate contra el sistema de opresión, reivindicando los derechos obreros y a los oprimidos del mundo.

2. El Primero de Mayo es el día mundial del trabajo contra el capital, el día de lucha y combate de los trabajadores contra el sistema de explotación capitalista. Es el día que debe servir para manifestar con mayor claridad y vehemencia la lucha de clases que, obviamente, no puede desaparecer mientras haya clases sociales. ¿O alguien piensa que ya no existen explotadores y explotados? Toda la izquierda del mundo se agrupa con los obreros para conmemorar ese día contra la derecha empresarial y gubernamental que tanto lo odia. En México los anarquistas magonistas lo conmemoraron combativamente hasta que los gobiernos del PRI lo incautaron aboliéndole su lado anticapitalista. En los últimos 25 años, a pesar de que los gobiernos del PRI y el PAN han tratado de desaparecer el recuerdo de ese día, los poquísimos sectores obreros que salen a la calle junto a estudiantes, sectores izquierdistas y anarquistas, lo recuerdan combativamente.

3. Hasta los años sesenta, las corrientes marxistas (leninistas, trotskistas, espartacos, maoístas, guevaristas, todas ellas seguidores de Marx y Lenin) pensaban que la clase obrera indudablemente sería la vanguardia de la revolución proletaria que pondría las bases para construir el socialismo. Los campesinos y las demás clases o sectores oprimidos, sólo jugarían el papel de apoyo a la clase obrera. Se repetía (o repetíamos) que la contradicción principal "antagónica", natural, irreconciliable en el sistema capitalista, era entre el proletariado y la burguesía, no entre pobres y ricos, campesinos y terratenientes o entre corruptos y honrados, que eran contradicciones secundarias. Se pensaba, de manera general, que la clase obrera, al destruir a la burguesía como clase explotadora se destruía así misma como clase explotada y esto llevaría a la desaparición del trabajo asalariado y la plusvalía. Nada de eso sucedió, pero sigue presente la idea.

4. La realidad es que el papel de vanguardia, así como de enterradora de la burguesía explotadora, siempre se le dio a la clase obrera de la gran industria. Marx había partido de estudios profundos de la economía, la política, la historia en el siglo XIX y resaltaba ante su vista ese enorme papel que jugarían los obreros (principal fuerza productiva, creadora de la riqueza en el capitalismo de su tiempo y las siguientes décadas) y veía que los campesinos, aunque eran el sector más grande en número, no era el sector moderno del capitalismo como tampoco lo eran el artesanado o el miserable marginado. Sólo la clase obrera, que se multiplicaba en todos los países capitalistas modernos, era la clase revolucionaria, la única que podía acabar con la explotación reinante. No se podía pensar que serían los indígenas, los estudiantes, las mujeres o, como hoy, los del sector terciario, del "proletariado de cuello blanco" o de los servicios.

5. La realidad es que el capitalismo, sin dejar de ser un sistema dividido en clases sociales, así como extremadamente injusto en la distribución de la riqueza, sufrió gigantescas transformaciones tecnológicas desde fines del siglo XIX y durante el XX que recompusieron su estructura de explotación. Las grandes fábricas del XIX se transformaron en poderosas empresas internacionales con una tecnología que también transformó la producción. Los obreros crecieron en número pero no en la misma gran proporción que la maquinaria y la producción; surgieron nuevos sectores de clase (la burocracia, los obreros de cuello blanco, los técnicos, los universitarios, los científicos), en fin, todo un gran sector de servicios que desde los años sesenta comenzaron a superar a la clase obrera en importancia para el capital. La misma clase dominante (la burguesía) encontró formas para controlar las organizaciones obreras con el fin de encuadrarlas y dominarlas. La ideología de mediatización jugó importante papel.

6. Los obreros del Manifiesto Comunista (1847), de El Capital (20 años después), de la Primera Internacional y Comuna de París, son distintos a los de la Socialdemocracia reformista de la II Internacional (1889) o de la III Internacional 30 años después. Esta internacional de Lenin, que luego se convertiría en la autora de la consigna creadora de casi todos los partidos comunistas del mundo, había surgido siete décadas después que Marx y Engels lanzaran de grito de "¡Proletarios del mundo, Uníos! o ¡La liberación de los obreros sólo puede ser obra de la clase obrera misma! Si Marx hoy estudiara el sistema de explotación capitalista que sigue predominando en el mundo a los 160 años de su programa comunista, encontraría a la burguesía explotadora mucho más fortalecida, incluso internacionalmente, con un aparato militar de guerra que jamás soñó, con una clase obrera integrada en gran parte al sistema pero con otra dispuesta siempre a luchar, pero ya no pensaría que "sólo la clase obrera", sino en otros sectores explotados y oprimidas.

7. Hoy pensar en el proletariado (por aquello de que es la clase con más prole) es pensar en toda la clase explotada y oprimida por el capitalismo: obreros, campesinos, indígenas, mujeres, estudiantes, pacifistas, defensores de derechos humanos, teólogos de la liberación, homosexuales, marginados, etcétera. Sin hacer a un lado la intensa difusión de las ideas de la democracia burguesa y formal (que se reduce a lo electoral) con las que se quieren velar o cubrir todo, no se puede tapar la vigencia del pensamiento marxiano de la lucha de clases, del dominio de una clase por otra, de la necesaria revolución violenta o pacífica, según el caso. Pero también la clase opresora no puede reducirse a la fabril como en los tiempos de Marx. Las grandes empresas transnacionales, los bancos mundiales, los grandes monopolios, los poderosos medios de información, la industria armamentista. La batalla entre clases se ha hecho mucho más grande y profunda: los dueños del poder y del capital son mil veces más poderosos por eso la clase explotada también se ha diversificado y se ha extendido.

8. El Primero de Mayo sigue siendo un gran día de lucha. Su objetivo primario de recordar el combate obrero no ha cambiado. Sin embargo hoy es necesario darle mayor profundidad. No basta con recordar románticamente a la clase obrera de aquellos días de 1889 o 1906. Ahora hay que unir a todos los sectores explotados como su gran día: es también el día de los campesinos, los estudiantes, las mujeres; es el día de la clase trabajadora, también de los desempleados y los marginados. Es un día más que prepara la revolución social y también la revolución cultural contra la ideología, la tradición, la cultura y las costumbres burguesas. En México Los electricistas del SME parecen estar en la vanguardia, pero junto a ellos están también otros obreros mineros, telefonistas, refresqueros, de la industria automotriz, así como maestros, indígenas, campesinos y sectores populares. Pero también está la APPO, la CNTE, los zapatistas y todas aquellas izquierdas dispuestas a continuar luchando contra el capitalismo, el imperialismo y las derechas.

martes, 26 de febrero de 2008

Silvio Rodríguez: El socialismo cubano no debe dejar de soñar

El cantante cubano habla en una entrevista en ADN.es sobre la sucesión deFidel y asegura que no soportaría "que se pretenda humillar nuestra historiay someter nuestra soberanía"
¿Cómo se imagina la evolución de su país después de la renuncia de Castro?
Antes y también después de la renuncia de Fidel, mi deseo es que elsocialismo cubano, sin dejar de pensar en el mañana, esté también a laaltura de las necesidades de hoy. Que no deje de soñar y desear un serhumano y una sociedad mejores, pero desde la perspectiva que da laactualidad, no desde la que prefiguraron los pioneros del socialismo. Unavez lo dije en la Asamblea, cuando fui Diputado: que nuestro socialismodebía ser siempre perfectible.
¿Qué papel jugará el PCC? ¿Puede entorpecer la apertura, si la hubiera?
Desde mi visión de hombre sin partido, aunque con criterio, el PCC tiene eldeber de recoger todas las opiniones del país, no sólo las de los que estána su favor. El PCC, por ser partido único, está obligado a ser plural ypolémico en sí mismo, porque las contradicciones, la crítica y laautocrítica son fuentes muy importantes para el avance de cualquiersociedad.
¿Y la emigración y exilio?
Ambas palabras parecen sustantivas. Uno dice emigración y piensa eneconomía, y dice exilio e inmediatamente piensa en política. Creo que ambaspueden jugar su papel en el devenir cubano, cada una en su medida. Laemigración porque ha sido una víctima de la realidad. El exilio porque esuna respuesta a la misma. Lo único que no soporta ni creo que llegue asoportar la mayoría de los cubanos es que se pretenda humillar nuestrahistoria y someter nuestra soberanía, y con ello traicionar los ideales deJosé Martí.
¿Cuál es el principal riesgo que corre Cuba en este nuevo período?
Una interpretación errónea de los signos sociales, cegarnos ante lanecesidad de un crecimiento, aunque no creo que eso sea lo que vaya a pasar.Eventualmente también pudiera aparecer algún "genio" de la Casa Blanca quede pronto decida "ayudarnos" con marines. Ese tipo de barbaridad estásiempre latente, por desgracia.
¿Cree que la ingerencia extranjera podría llevar a Cuba hacia la GuerraCivil?
Una injerencia extranjera fundiría la nación cubana a la sagrada función dedefenderse.
¿Qué papel puede jugar España en este proceso?
Creo que el que juega últimamente no está mal. Un diálogo fraterno siempreayuda.
¿Qué modelo de país, qué sistema desearía para el progreso de Cuba?
Somos parte del llamado Tercer Mundo, donde el modelo neoliberal está encrisis, por ser camino de explotación y sometimiento. Así que por historia,por posibilidades, por nivel de desarrollo y hasta por geografía creo que elsistema que nos corresponde es el mismo que tenemos, o sea el socialismo.Tampoco dudo que el socialismo algún día pueda dar lugar a un sistemasuperior, pero eso estaría por ver.
¿Se puede ser aún revolucionario?
Desde Cuba, desde América Latina, sin dudas. Ojalá también se pueda, o almenos se comprenda, desde Europa.

miércoles, 30 de mayo de 2007

"Un nuevo socialismo llama a la puerta en AL"

DE LA REDACCION (La Jornada)

Con todos los matices y limitaciones, los cambios político-electorales en América del Sur están impactando las relaciones de poder en la geopolítica mundial, aseveró el internacionalista Oscar González, quien identificó una división electoral en la región, donde se percibe, por un lado, naciones con gobiernos de centro izquierda, y otros con ideología de centro derecha.

Señaló que día a día se definen con mayor claridad y de manera ineludible los bandos y los intereses. Las oligarquías, las clases privilegiadas y explotadoras van quitándose las máscaras. Ya no aparecen ni les importa aparecer como los defensores de la democracia y los derechos humanos. Van a lo suyo, el lucro y la acumulación, con todo y contra todo, empresarios delincuentes y delincuentes políticos, y así van alcanzando su declinación moral y sus límites definitivos.

Al participar en la conferencia Los avances hacia la independencia e integración en Sudamérica y el Caribe y la reacción hostil de Washington, organizada por la Casa Lamm y La Jornada, el ex embajador de México ante la Organización de las Naciones Unidas señaló que dos ejes separan hoy a América Latina: uno de centro izquierda que va desde Cuba -como referente mayor y fundamental- hasta Brasil, pasando por Venezuela, Bolivia, Uruguay, Argentina, Chile, Ecuador y Nicaragua. Por el lado contrario, un eje de centro derecha que engloba a Colombia, Perú y México.

Dijo que lo que estas divisiones de electores, de ideologías y de intereses están mostrando son por lo menos dos cosas: primero, que las elecciones no son ya instrumento para la legitimación automática del poder de las burguesías, el pueblo organizado ha aprendido a ganarlas; y segundo, que un nuevo socialismo está tocando a nuestras puertas. La gente se está dando cuenta de lo que es la democracia burguesa y lo que puede ser la democracia popular.

En el foro, realizado la noche del lunes, en el que también participaron Angel Guerra y José Steinsleger, Oscar González dijo que esta batalla ideológica se dirime en gran medida en las pantallas de televisión y en los medios de comunicación masiva. Por ello, argumentó, el avance del poder popular y democrático pasa necesariamente por la recuperación de la propiedad social de los medios. Sin ella no hay posibilidad alguna ni capacidad para hacer efectivos, reales y plurales, los derechos humanos a la comunicación, a la información y a la libertad de expresión.

Los casos de Venezuela y México están en el orden del día, dijo ante un auditorio repleto en la Casa Lamm. Se refirió a la campaña que la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión de México, la Sociedad Interamericana de Prensa y el Grupo de Diarios de América hicieron en contra de la decisión del gobierno venezolano de no renovar la concesión a Radio Caracas Televisión. Pero señaló que finalmente la decisión del gobierno del presiente Hugo Chávez es soberana.

Mientras, en México se discute la inconstitucionalidad de la llamada ley Televisa, ante los reclamos sociales de una democratización del espectro radioeléctrico nacional. Pero la respuesta de Felipe Calderón -no lo llamó presidente- "fue dura, pues mientras no se autorizó un canal televisivo al Gobierno del Distrito Federal, sí puso en marcha ahora el canal 28, propiedad de los Vázquez Raña, y se coloca al frente de los noticieros a personajes de dudosa calidad".

En tanto, Angel Guerra, quien también coordinó la mesa, consideró que la lucha contra el imperialismo se está dando con fuerza en América Latina, aunque reconoció que el avance se ha dado en parte por la resistencia iraquí, que ha mantenido muy ocupado a Estados Unidos en Medio Oriente, además de que la revolución cubana ha jugado y tiene un papel importante en la inspiración en esta lucha.