jueves, 14 de febrero de 2008

La maldición de Malinche



La maldición de Malinche con Amparo Ochoa y Gabino Palomares




La maldición de Malinche
Gabino Palomares

Del mar, los vieron llegar

mis hermanos emplumados.

Eran los hombres barbados

de la profecía esperada.

Se oyó la voz del monarca

del que dios había llegado

y les abrimos la puerta

por temor a lo ignorado.

Iban montados en bestias

como demonios del mal,

iban con fuego en las manos

y cubiertos de metal.

Sólo el valor de unos cuantos

les opuso resistencia,

y al mirar correr la sangre

se llenaron de vergüenza.

Porque los dioses ni comen

ni gozan con lo robado.

Y cuando nos dimos cuenta,

ya todo estaba acabado.

Y en ese error entregamos

la grandeza del pasado

y en ese error nos quedamos

trescientos años esclavos.

Se nos quedó el maleficio

de brindar al extranjero

nuestra fe, nuestra cultura,

nuestro pan, nuestro dinero.

Y les seguimos cambiando

oro por cuentas de vidrio

y damos nuestras riquezas

por sus espejos sombríos.

Hoy en pleno siglo XX

nos siguen llegando rubios,

y les abrimos la casa

y los llamamos amigos.

Pero si llega cansado

un indio de andar la sierra

lo vichamos y lo vemos

como extraño por su tierra.

Tú hipócrita que te muestras

humilde con el extranjero,

pero te vuelves soberbio

con tus hermanos del pueblo.

¡Oh maldición de Malinche,

enfermedad del presente!

¿Cuándo dejarás mi tierra?

¿Cuándo harás libre a mi gente?

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